16/02/12

Así se hizo John Carter



De la mano del realizador galardonado con los Oscar de la Academia®, Andrew Stanton, llega "John Carter", una espectacular aventura de acción ambientada en el misterioso y exótico planeta de Barsson (Marte). “John Carter” está basada en la novela clásica de ciencia ficción de Edgar Rice Burroughs, cuyas imaginativas aventuras han sido fuente de inspiración para muchos cineastas pasados y presentes. La película narra la historia de John Carter (Taylor Kitsch), un veterano de guerra y antiguo capitán del ejército, que viaja inexplicablemente a Marte donde se ve envuelto en un conflicto de proporciones épicas entre los habitantes del planeta. Entre ellos se encuentran Tars Tarkas (Willem Dafoe) y la cautivadora Princesa Dejah Thoris (Lynn Collins).  En un mundo al borde del colapso, Carter redescubre su humanidad al comprender que la supervivencia de Barsoom y su pueblo está en sus manos.

Walt Disney Pictures presenta la película épica de acción y aventuras titulada "John Carter", basada en "Una princesa de Marte", la primera novela de la serie Barsoon de Edgar Rice Burroughs. 
En 2012 se celebra el centenario de la creación de John Carter, el personaje de Burroughs. Se trata del héroe espacial que aparecía en la serie y que ha hecho las delicias de varias generaciones con sus fascinantes aventuras en Marte.

Con el paso del tiempo, Carter se ha convertido en un paradigma del héroe en todos los ámbitos de la cultura popular, desde los libros cómics, la ilustración y la animación, la televisión y ahora el cine. Está claro que este personaje ha servido de inspiración a las mentes más creativas del siglo pasado.
El director y guionista Andrew Stanton, ganador de los Premios de la Academia® nos explica por qué ha querido llevar “John Carter” a la gran pantalla en su primera incursión en el género de acción real: “Leí estos libros en la edad perfecta. Tenía unos diez años y me entusiasmó la idea de un ser humano que viaja a Marte y encuentra unas criaturas asombrosas que viven en un mundo totalmente nuevo y extraño para él. Es decir, un extraño en tierra extraña. Era una visión muy romántica del género de ciencia ficción y aventuras. Siempre pensé que sería genial llevarlo al cine.
Stanton añade: “‘John Carter’ es una auténtica epopeya con acción, romance e intrigas políticas. La historia se escribió hace muchos años así que fue pionera en ese tipo de relatos. Un cómic antes de que existieran los cómics, una historia de aventuras antes de convertirse en un género propio". 
Andrew Stanton dirigió y coescribió el guión de “WALL•E” de Disney•Pixar, que fue galardonada con los Premios de la Academia® y un Globo de Oro® a la Mejor Película Animada de 2008. Además obtuvo una nominación al Oscar® al mejor guión. Debutó como director en “Finding Nemo” (Buscando a Nemo) de Disney/Pixar, lo que le valió una nominación a los Premios de la Academia al Mejor Guión Original y fue ganadora del Oscar a la Mejor Película de Animación (2003). Fue uno de los guionistas y/o productor ejecutivo de “Toy Story”, “A Bug’s Life” [Bichos, una aventura en miniatura] (también codirigida por Stanton), “Toy Story 2” (Toy Story 2. Los juguetes vuelven a la carga), “Monsters, Inc.” (Monstruos, S.A.), “Ratatouille” y “Up” de Disney•Pixar.

Willem Dafoe, que interpreta a Tars Tarkas en la película, nos cuenta lo que significa trabajar con Stanton: “Trabajé con Andrew en 'Buscando a Nemo'. Y a pesar de que sólo era un trabajo de voz, Andrew había realizado una investigación exhaustiva, se sabía cada plano y cada proceso. Es un auténtico multitarea. Así que cuando me habló de este proyecto y cómo iba a enfocarlo, me encantó la idea. Sabía que era el mejor director para sacar adelante la película, sin ningún cinismo. Le encanta el material, la historia”. 

A la cabeza de un reparto estelar se encuentran Taylor Kitsch (“Friday Night Lights” de NBC, “X-Men Origins: Wolverine” [X-Men Orígenes: Lobezno]) en el papel del protagonista que da nombre a la cinta, Lynn Collins (“50 First Dates” [50 primeras citas], “X-Men Origins: Wolverine” [X-Men Orígenes: Lobezno]) que interpreta a la princesa guerrera Dejah Thoris y Willem Defoe, nominado al Oscar® (“Spider-Man”, “Shadow of the Vampire” [La sombra del vampiro]) que da vida a Tars Tarkas, el marciano. El reparto también cuenta con Thomas Haden Church (“Sideways” [Entre copas] Spider-Man 3), Polly Walker (“Clash of the Titans” [Furia de Titanes], “Patriot Games” [Juego de patriotas]), Samantha Morton (“Elizabeth: The Golden Age” [Elizabeth: La Edad de Oro], “In America”), Mark Strong (“Sherlock Holmes”, “Body of Lies” [Red de mentiras]), Ciaran Hinds (“Munich”, “There Will Be Blood” [Pozos de ambición]), el actor británico Dominic West (“300”, “ Chicago”), James Purefoy (“Vanity Fair” [La feria de las vanidades], “Resident Evil”) y Bryan Cranston (“Breaking Bad”). Daryl Sabara (“Disney’s A Christmas Carol” [Cuento de Navidad de Disney], “Spy Kids”) interpreta a Edgar Rice Burroughs, el sobrino adolescente de John Carter.


Los productores de “John Carter” son Jim Morris (“Wall-E”, “Ratatouille”), Colin Wilson (“Avatar”, “War of the Worlds” [La guerra de los mundos]) y Lindsey Collins (“WALL-E”) y el libro fue adaptado para el cine por Andrew Stanton & Mark Andrews y el escritor Michael Chabon, ganador del Premio Pulitzer.
El equipo de galardonados realizadores cuenta con el diseñador de producción nominado a los Oscar® Nathan Crowley (“Public Enemies” [Enemigos públicos], “The Dark Knight” [El Caballero Oscuro], “Batman Begins”); la diseñadora de vestuario Mayes C. Rubeo (“Avatar”, “Apocalypto”); el director de fotografía Dan Mindel, ASC, BSC (“Star Trek”, “Mission Impossible III” [Misión imposible III], “Spy Game” [Juego de espías]); Eamonn Butler (“Harry Potter and the Order of the Phoenix” [Harry Potter y la Orden del Fénix], “10,000 BC”), supervisor de animación; los supervisores de efectos de vídeo, Peter Chiang (“The Reader” [El lector], “The Bourne Ultimatum” [El ultimátum de Bourne]) y Sue Rowe (“Prince of Persia: The Sands of Time” [Prince of Persia: Las arenas del tiempo] “Golden Compass” [La brújula dorada]); y Eric Brevig (“Men in Black”, “Pearl Harbor”, “Signs” [Señales]), asesor de efectos visuales especiales. 

El rodaje de “John Carter” empezó en el Reino Unido el 4 de enero de 2010. El grueso del rodaje en estudio (junto con las secuencias exteriores ambientadas en la Tierra) tuvo lugar en los Shepperton Studios de Londres y en los Longcross Studios de Chelburn, y duró cuatro meses. Despertó un enorme interés entre el público y en las numerosas páginas de fans se vertían todo tipo de opiniones sobre los progresos que iba haciendo la película. 

A finales de abril, el equipo de la película se trasladó a Utah para rodar otras 12 semanas con localizaciones en Moab, Lake Powell, las salinas del Delta, Hanksville (donde la NASA ha probado vehículos robóticos), y Big Water -una enorme meseta de pizarra y piedra granulada que se extiende ante un impresionante círculo de desfiladeros rojos que bordea el Grand Staircase-Escalante National Monument.

Aunque “John Carter” tendrá un buen número de efectos visuales, los realizadores querían utilizar localizaciones y paisajes naturales para rodar la acción. El productor Jim Morris nos explica por qué. “En la medida de lo posible, decidimos rodar en localizaciones reales y reducir al mínimo la construcción de platós digitales para que el público tenga la sensación de que los lugares son reales. Esperamos que esto añada una capa de autenticidad que contribuirá a la credibilidad y al realismo de la película". 


“Es lo que yo llamo nuestro pequeño 'trozo' de Marte", afirma el productor Colin Wilson al referirse a las localizaciones en Utah, aunque lo cierto es que 'pequeño' no es la mejor palabra para definir un plató que se extiende a vista de pájaro. Los restos de una ciudad marciana se terminarán digitalmente en la posproducción utilizando la grandiosidad de los enclaves naturales. “Nuestra filosofía se ha basado en utilizar localizaciones prácticas con platós reales y escenarios que marcan un hito en nuestro mundo digital", explica Wilson. “Los edificios sólo tienen una planta terminada, pero en la película el público verá torres y más torres". 

Sin embargo, en el plató, la mezcla de realización tradicional y magia generada por ordenador se convierte en un arte gracias a la maestría de Stanton y su equipo de producción.
Para Nathan Crowley, diseñador de producción, crear el aspecto de tres culturas diferentes marcó el punto de partida del diseño de producción. “En Barsoom abarcamos tres culturas: Zodanga, Helium y la cultura Thark. Al haber tres culturas necesitábamos tres tipos diferentes de arquitectura. Por ejemplo, he creado lo que yo llamo 'modernismo antiguo' y lo he adaptado para las criaturas Thark que miden 2,40 metros. He tomado la arquitectura modernista de los 60 para recrear la Tierra pero traducida en versiones marcianas de tamaño muy superior. Después he derruido los edificios para crear las ciudades desmoronadas. La idea surgió cuando encontramos las localizaciones reales porque quería que el paisaje natural formara parte de la arquitectura". 

A la hora de diseñar los trajes para "John Carter", la mayor fuente de inspiración de Mayes C. Rubeo, diseñadora de vestuario, fue sin lugar a dudas el director Andrew Stanton. Lo explica así: “¡La visión de Andrew es de Barsoom! Es como si hubiera hecho un viaje de ida y vuelta a Barsoom y hubiera registrado todos los datos en su cerebro. Ha sido de gran ayuda porque es un auténtico visionario y comprende la importancia de mi trabajo". 

Trabajar en una película del género fantástico le dio a Mayes una gran libertad creativa. “Quería reproducir un look antiguo pero dentro de una película de ciencia ficción ya que esta visión la inventó Burroughs hace cien años. Tenía que pertenecer al género fantástico con mucha imaginación y color. La forma en la que los Barsoomianos llevan los accesorios, los peinados o un elemento en particular de un traje tiene un fuerte impacto en la película y contribuye a diferencias a los habitantes de las dos ciudades. Realicé un trabajo de documentación exhaustivo. Logramos que el aspecto de las tribus fuera efectivo y dramático a la vez". 

Además del vestuario, el proceso de dar vida a los personajes fue responsabilidad del director y los actores, sin olvidarnos de los maestros de los efectos visuales y los magos del maquillaje que aportaron a los personajes sus rasgos tribales.
En el caso de Taylor Kitsch y Lynn Collins, que tienen forma humana en la película, el proceso fue más directo pero físicamente agotador. “Es el papel más físico que he hecho en toda mi vida”, afirma Kitsch sobre John Carter, su heroico personaje que se ha liberado de las limitaciones físicas que impone la gravedad de la Tierra. “Los saltos, las escenas peligrosas, aprender a manejar la espada... la verdad es que todas las escenas en Marte han sido agotadoras". 

“Nos colgaban de todas las maneras imaginables", dice Lynn Collins. Está claro que las cualidades de princesa de su personaje están a la altura de sus habilidades de guerrera. “Después de hacer esta película, mi miedo a las alturas ha desaparecido completamente". 
Sin embargo, para los actores que hacen los papeles de marcianos "Thark" de Stanton, el proceso es más complejo. Por ejemplo, el Tars Tarkas de Willem Dafoe, por ejemplo, será un alienígena de 2,75 metros con cuatro brazos, así que destaca mucho sobre John Carter. En el plató, Dafoe se sirve de zancos para igualar la altura de su personaje. Lleva el cuerpo cubierto con un mono gris marcado con lunares negros. Son puntos de referencia para los animadores que recrearán sus movimientos digitalmente en posproducción. En la cara también tiene lunares negros y dos cámaras, suspendidas de un casco, graban sus movimientos faciales.

 “Se metieron totalmente en la piel de los personajes”, afirma Wilson al referirse al reparto. “Les contamos a todos nuestros personajes Thark lo que les íbamos a hacer pasar. Cuando salían de las reuniones con Andrew preguntaban dónde había que firmar. Y creo que ese entusiasmo se debe a que los personajes están muy bien escritos. Para ellos, contar una historia que nunca se ha contado y crear un mundo que no ha visto nadie constituye una oportunidad única". 

Y el director Andrew Stanton está entusiasmado con contar esa historia que nadie ha contado antes y crear ese mundo que no ha visto nadie. Y es el mismo entusiasmo que le produjo la lectura de los libros cuando era niño. Afirma: “Mi objetivo es querer creerlo. Creer que existe en realidad. Esa sensación que tienes cuando lees un buen libro fantástico en el que te preguntas: ¿Cómo sería...?”

20/09/11

18/09/11

10/09/11

ratatouille: La Música

Cuando llegó el momento de encontrar la música que encajase con el ritmo endiablado y con la sutileza de las emociones de RATATOUILLE (Ra.ta.tui), Brad Bird no lo dudó y llamó al compositor que había hecho un magnífico trabajo en “The Incredibles (Los Increíbles)”. Se trataba de Michael Giacchino, que creó una banda sonora con ritmos estilo jazz de percusión y metales que es tan divertida, rápida y con un aroma francés como el de la película. “A pesar de que esta película no se parece nada a 'The Incredibles (Los Increíbles)’, los registros de Michael son tan fantásticos, que sabía que era el compositor perfecto para la cinta”, afirma Bird. “Esta película es más vertiginosa que ‘The Incredibles (Los Increíbles)'. Es un recorrido romántico y divertido por París, y Michael ha hecho un gran trabajo capturando esa sensación”. El espíritu de colaboración que existe entre Brad Bird y Giacchino les incitó a encontrar un sonido muy innovador para la película. “Estos dos tipos se conocen también que saben lo que está pensando el otro", dice el productor Brad Lewis. “Brad se expresa con un lenguaje visual y Michael se expresa en un lenguaje musical, pero logran fundirlos maravillosamente bien en la película. A veces la música es sutil, a veces es más estruendosa y más cómica. Michael encuentra el estado de ánimo que corresponde a cada movimiento de la historia. Puede ser grandioso y emotivo al mismo tiempo, puede parecer muy ligero y también un poco torpe. Exactamente lo que necesitábamos en esta película”. Cuando Giacchino vio un primer montaje de RATATOUILLE (Ra.ta.tui), supo que iba a enfrentarse a uno de los retos más grandes de su vida. “Cuando vi la película, me asusté muchísimo porque sabía que tenía que la música no podía parecerse a nada de lo que había hecho antes. Tenía un estilo con el que no había trabajado antes. En realidad, tenía un montón de estilos a cuál más diverso. Así que salí del cine y me fui a ver a Brad Bird. Le dije que estaba aterrado pero dispuesto a intentarlo", recuerda el compositor.


Gracias a estas palabras, Giacchino se incorporó al proyecto, pero se dio cuenta que también tendría que darle la vuelta a su proceso de creación. “Antes de ver la película, tenía un enfoque muy práctico. Pero después de verla, se convirtió en un proceso muy emocional", explica. “Fue la escena final de la película en la que el crítico gastronómico Ego escribe su crítica la que me dio la clave de la película. Me ayudó a componer el tema principal de la película y que además se convirtió en una de las canciones de la cinta”.

Sigue diciendo: "Es una película muy alegre, pero también tiene un toque melancólico. La melancolía que aflora cuando miras atrás y piensas en todas las cosas que te hubiera gustado hacer. Quería que la música expresara esta idea. Mi objetivo principal era intentar capturar ese sentimiento. Además, también hay mucha acción y diversión, pero nunca quise que esto le hiciese sombra al verdadero mensaje de la película”.

Además del tema principal, Giacchino compuso temas para cada uno de los personajes, de forma que reflejaran sus personalidades individuales y sus deseos. “Me gusta mucho trabajar con un método temático porque es la forma de representar mejor a los personajes", afirma. “Por eso me gustan las bandas sonoras de películas como 'Star Wars (La guerra de las estrellas)’, ‘Raiders of the Lost Ark (En busca del arca perdida)’ o ‘The Adventures of Robin Hood (Las aventuras de Robin Hood) de los años treinta. Todas tienen grandes temáticas con un enfoque casi operístico. Son las bandas sonoras que más me han impactado”.

Remy, añade, tiene dos temas, así como un 'tema de amigotes' que comparte con Linguini. “Al principio, Remy tiene ese tema machacón que le sigue por todas partes, como si fueran los genes que le convierten en una rata a pesar de que quiere ser otra cosa", afirma Giacchino. “Domina en las escenas en las que corre por la casa y entre los pisos.

Pero cuando llega al tejado ve París por primera vez, surge un nuevo tema que habla de los sueños y de la esperanza. Es lo que lleva Remy dentro. El primer tema es lo que uno piensa cuando ve a Remy por primera vez, pero cuando mira Paris, ese es el verdadero Remy".

En cuanto al tema que surge entre Linguini y Remy, Giacchino declara: "El tema de amigotes sólo se oyen cuando están trabajando juntos. La primera vez que aparece es cuando Remy comprende cómo puede controlar a Linguini. Después va avanzando para convertirse en una partitura de acción heroica al final de la cinta, cuando las ratas van juntas y Linguini se desliza con sus patines. Se parece a un tema de la Segunda Guerra Mundial porque su amistad ha llegado a un punto en el que saben que la única solución es intentarlo juntos”.

Otro tema clave de la película es el de Colette, que Giacchino explica “que envuelve todo el proceso de cocinar”. Y añade: “La primera vez que se escucha es cuando Colette está enseñando a Linguini lo que tiene que hacer en la cocina y lo que necesita aprender para convertirse en un gran chef. Después va cambiando a medida que avanza la película, dependiendo de las circunstancias. Cuando Linguini tiene que hacer un plato que no está en el menú y Remy empieza a improvisar, el tema se repite pero de forma mucho más improvisada. Los temas y la música cambian constantemente con la historia”. El tema de Skinner también cambio según sus estados de ánimo. Empieza con un tema de jazz estilo francés que se vuelve cada vez más frenético y orquestal a medida que va perdiendo el control de la cocina. “El tema empieza de forma suave y ligera y termina convirtiéndose en una locura, lo mismo que le sucede al personaje", afirma riéndose Giacchino.

Al entretejer los numerosos estilos y tonos de la película, Giacchino hizo una separación musical entre los mundos de los humanos y el de los roedores. “Hay una instrumentación que he utilizado mucho para el mundo de los roedores, que incluye un gigantesco piano de pulgar que se incorpora a la orquesta un montón de pizzicato de cuerdas", dice. “A Brad le encantó el sonido del pizzicato de cuerdas para las ratas, pero una vez más, no existía ninguna regla ni consigna. Lo que encajaba en una escena con las ratas podía no encajar en la siguiente. Todo cambia constantemente”.

Pero como contraste a la locura visual que ofrece una enloquecida comedia física como RATATOUILLE (Ra.ta.tui), Giacchino quiso que su banda sonora fuera muy sutil. “En animación es fácil perseguir todos los movimientos", afirma. “Pero lo que más me gusta de la música para películas es que el más pequeño detalle puede sugerir algo especial. Así que decidí mantenerme al margen y dejar que las imágenes hablasen por sí mismas, como si fuera una película de acción”.

Con una banda sonora tan diversa, la siguiente tarea de Giacchino fue formar una orquesta única con influencias de jazz, que incluyera algunos instrumentos poco convencionales como la harmónica o el acordeón. El compositor estaba encantando de poder contratar a un buen número de grandes músicos que añadirían sus estilos en las sesiones de grabación. Por ejemplo, Tommy Morgan, uno de los intérpretes de harmónica más grandes del mundo que ha grabado más de 7.000 sesiones para discos, televisión, cine y con una carrera de más de 50 años a sus espaldas; el galardonado acordeonista de jazz Frank Marocco, considerado el acordeonista que más ha grabado en el mundo; la leyenda del bajo Abe Laboriel que ha grabado con todos los grandes del jazz que van de Ella Fitzgerald a Herbie Hancock; y el fantástico batería de jazz Harvey Mason que inició su carrera con Duke Ellington y Erroll Garner en los años sesenta y que ha sido nominado siete veces a los Premios GRAMMY® . “Reunir a algunos de los mejores músicos del mundo en una sala durante una semana era una oportunidad maravillosa", afirma Giacchino al referirse a la grabación de la banda sonora. Y la guinda del pastel de Giacchino es la canción “Le Festin”, que escribió y luego grabó con la encantadora Camille, una joven cantante francesa, que ha creado su propio estilo de canción francesa . “Tiene un sonido único y una voz muy especial. Nadie hubiera podido cantar mejor que ella esa película", señala el compositor. “La canción se basa en un viejo refrán francés que habla sobre reunir a tus amigos y a tu familia en torno a una mesa y una buena comida. Es una canción que refleja a la perfección la historia de RATATOUILLE (Ra.ta.tui)”.