viernes, 10 de octubre de 2008

La Bella Durmiente: Un Cuento Sencillo, Una Historia Épica


Walt Disney siempre dijo que la producción de LBD duró demasiado tiempo. Mientras que el tiempo necesario para rodar una película con actores suele ser de unos 6 meses, la media para terminar un largometraje de animación es de 3 a 6 años. Con LBD el trabajo se prolongó durante más de 7 años debido, según Walt a una serie de problemas derivados del intento de apartarse de todo lo que había hecho anteriormente, ya que la historia contenía elementos que ya habían utilizado en Blanca Nieves y La Cenicienta, por lo que era imprescindible que los artistas trabajasen con ideas nuevas.

Fue el 19 de Enero de 1959 cuando el título de la película se registró en la Johnston Office, la oficina establecida por la Asociación de Productores para la Protección de Títulos.

Durante dos años hubo muchas deliberaciones antes de que el proyecto fuese aprobado, ya que sabían que el presupuesto superaría los 4 millones de dólares (que no era moco de pavo en los años 50). Durante esta primera fase se elaboraron algunos bocetos con los que se discutirían las posibilidades narrativas y cómo se llevaría a cabo la adaptación cinematográfica del cuento. En esta fase se encargó la elaboración del guión a Ted Sears, Winston Hibler y Bill Peet, y se le encomendó una secuencia a Ralph Wright.


Existen cientos de versiones del cuento de La Bella Durmiente. Actualmente muchos estudios pseudopsicológicos le atribuyen al cuento temas en los que en aquella época ni se pensaba, ni siquiera en la época en la que fue realizado el film. La historia se basa en dos temas muy populares en el folklore europeo: Los encantamientos de sueño y la venganza de un ser sobrenatural por una ofensa recibida. Las dos versiones más populares son la de los hermanos Grimm, titulada La Pequeña Rosaespina,  y La Bella Durmiente del Bosque de Charles Perrault. Ambas hablan de un rey una reina sin descendencia que finalmente tienen una niña e invitan al bautizo a varias hadas, pero un hada maliciosa se enfada por no haber sido invitada y vaticina la muerte de la princesa al pincharse el dedo con el huso de una rueca al cumplir los 16 años. Una de las hadas buenas cambia el hechizo convirtiendo la muerte en un sueño que durará 100 años, y así ocurre. Pasado un siglo, un príncipe llega a conocer la leyenda y consigue llegar hasta la princesa y la despierta.


Era imprescindible reforzar la trama con efectos dramáticos para que la historia tuviese interés para el público. Uno de los principales problemas fue el príncipe ya que aparece a lo largo de toda la película (El príncipe de Blanca Nieves sólo aparecía al principio y al final de la película) y no podían dejar a la Princesa Aurora durmiendo una siesta de 100 años. Tampoco convenía ser demasiado fieles al cuento original porque no querían que el príncipe fuese 80 años más joven que la princesa que tendría 116 años, lo cual impedía jugar con la relación entre los personajes. Así que se idearon varias tramas, una de las cuales incluía una compleja secuencia en la que el rey organizaba una partida de caza para buscar un tesoro, pero finalmente se abandonó por una narración más sencilla y evocadora, cambiando el concepto original en el que la princesa crecía en el castillo junto a sus padres para propiciar el romanticismo de la historia. En esta versión, Aurora crece en el bosque desconociendo sus orígenes, criada por tres hadas buenas que incluso le ocultan su verdadero nombre, llamándola Rosa, para protegerla del malvado hechizo de la Bruja Maléfica.


1 comentario:

Sergio Recio Gamo dijo...

Sí, un trabajo faraónico. Pero el resultado es una obra de arte en movimiento, sin paliativos.

A cincuenta años vista todavía sigue siendo un poderoso referente en la creación de películas, lo que demuestra su categoría de obra de arte no igualada.

Es que cuatro horas de extras de DVD dan mucho criterio a la hora de opinar, ¿verdad, Enrique?