AVISO

AVISO: Este blog trata sobre cómo se hacen las películas de Disney por lo que puede haber SPOILERS en los artículos cuando se habla con detalle sobre determinados personajes o escenas.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Dando Vida a la Historia


Los personajes y la música

No había precedente en los Estudios Disney, ni siquiera modelos o arquetipos semejantes. La Bestia carecía de todo esquema previo, y eso, en el mundo de la animación, resultaba más bien una limitación que una libertad expresiva.


Glen Keane, supervisor de todos los personajes, empezó definiéndolo interiormente: se trataba de un hombre aprisionado entre dos mundos. Alguien con una parte animal y otra humana que vive en conflicto consigo mismo y con su entorno. Había que dibujar su parte humana: su corazón amable, su generosidad, su capacidad de amar. Pero, al mismo tiempo, debía hacerse patente su aspecto feroz: su carácter duro, destemplado, lleno de aristas. Una contradicción viviente.


Con esa idea en la cabeza, Keane realizó frecuentes visitas al zoo y ojeó cientos de libros sobre animales para definir visualmente al modelo.


Tras largas deliberaciones, la Bestia fue creada a partir de un extraño pero eficaz híbrido: configurado a la manera de un león, con cabeza y pelo de búfalo, musculatura de gorila, piernas y cola de lobo, y un fuerte y vigoroso cuerpo de oso. Por encima de todo ello, como elemento esencial de su psicología, la sinceridad.


Gran complejidad de los personajes

Para el personaje de Bella, los animadores crearon también un tipo muy diferente a las anteriores heroínas; especialmente quisieron distinguirse de Ariel, protagonista de La Sirenita. Físicamente trataron de hacer a Bella más europea, con labios más prominentes y ojos más grandes y oscuros. Un poco mayor en edad, Bella tenía que ser más ingeniosa y menos ingenua que Ariel, debido a su afición a la lectura.


La animación también resultaba más complicada que la de la sirena, pues cuando un personaje es totalmente humano, los espectadores tienen unas expectativas muy claras acerca de sus expresiones y movimientos. Por otra parte, la fuerte y enérgica decisión que Woolverton había dibujado en su carácter obligaba a un tipo de heroína poco común en las películas Disney.


Contrariamente a la pareja protagonista, el personaje de Gastón -atractivo y superficial pretendiente de Bella-, no presentó demasiadas complicaciones para los artistas. En las playas de Malibú había cientos de jóvenes californianos que podían servir como modelo: preocupados sólo de su aspecto y de las niñas bonitas que pasean por la arena. Así es de simple y de grotesco el Gastón de este filme.



Llegados a este punto, con la historia, los escenarios y los personajes ya definidos, la película entró en una delicada y fundamental fase de su producción: la creación de la banda sonora.


Canciones con estilo propio

La banda sonora ha jugado siempre un papel decisivo en los filmes de la casa Disney, pero en esta película su importancia es notoriamente mayor, pues La Bella y la Bestia, como acordaron sus jefes desde un principio, es en realidad un musical en dibujos animados.


El tándem Howard Ashman-Alan Menken realiza en este filme una de sus obras maestras, merecedora con todos los honores de los dos Oscars que la Academia le otorgó: Mejor Banda Sonora y Mejor Canción. Es éste el único caso en la historia del cine en que una misma película acapara tres de las cinco canciones nominadas al Oscar. Un récord ciertamente insólito que va a ser muy difícil de batir.


Cada una de las seis canciones interpretadas en el filme tiene un estilo propio y definido. La primera, "Belle" -una de las tres nominadas-, es una presentación de la protagonista y de sus ensoñaciones románticas. Su estilo musical, en palabras del compositor, "se asemeja a la Sinfonía Pastoral", con todo el poblacho despertando a la vida en una mañana deliciosamente otoñal.


La segunda en aparecer, "Gastón", es un vals bravucón y divertido que se canta en la fonda del pueblo para definir al pretendiente de Bella. Su tono desenfadado y neutro es la quintaesencia del personaje que retrata.


Con la llegada de Bella al castillo aparece otra de las grandes canciones del filme, también nominada al Oscar: "Be our guest". Todos los objetos mágicos de la mansión (candelabro, tetera, reloj de mesa), unidos al ejército de platos y cubiertos de la cocina, se preparan para recibir al nuevo huésped que ha llegado. Y suena entonces la brillante y alegre melodía inspirada directamente en la tradición del music hall francés.

Esa graciosa y dinámica coreografía, sólo comparable a la de "Under the sea" ("Bajo el mar") de La Sirenita, ganadora del Oscar en l989, fue inicialmente escrita para el recibimiento de Maurice, el padre de Bella. Pero a mitad de su desarrollo, cuando la canción había sido ya grabada y la secuencia parcialmente animada, los productores decidieron cambiarla de lugar para no enfatizar demasiado a un personaje totalmente secundario.


La siguiente canción, "Something there", es una preciosa balada que expresa en su letra la transformación interior de la muchacha y su raptor. Ambos empiezan a sentir afecto el uno por el otro, pero ninguno se atreve a manifestarlo en voz alta. La última canción, "The mob song", es un aire fuerte y retumbante, con toques operísticos, que materializa en formas musicales el odio y la hostilidad de la turbamulta en el asalto al castillo. Previamente hemos escuchado "Beauty and the beast", la más delicada canción de todo el filme y la ganadora indiscutible del Oscar.


Conmovedoramente interpretada por Angela Lansbury, esta melodía acompaña el momento lírico más conseguido de todo el filme: el baile de gala, con lámparas de araña y ricos mármoles, que la Bella y la Bestia mantienen en el castillo; ese delicado momento en que ambos empiezan a enamorarse ha sido pocas veces igualado en el cine. Entre otras cosas porque, junto a una música inigualable, la animación por ordenador consigue unos efectos ciertamente espectaculares.


Una historia de amor inmortal

Con todo, no es la generación electrónica de imágenes ni la brillantez de la música lo que el espectador disfruta en el filme. Lo que nos conmueve e impresiona, lo que agita nuestra sensibilidad más íntima, es esa historia de amor que perdura a través del tiempo.


La lección que en ese cuento se encierra -la belleza es algo más que la pura apariencia, la hermosura de un hombre está en su interior- es una idea universal que está fuera del tiempo. Tal vez por eso sus temas son tan relevantes hoy como hace doscientos años.


En palabras de Jeffrey Katzenberg, Jefe de los Estudios Disney, "el atractivo de La Bella y la Bestia es la posibilidad de redimirnos, de hacernos mejores. A través de las fábulas clásicas, el hombre puede conocer muchas cosas sobre sí mismo y sobre el mundo en el que vive. Porque los cuentos clásicos contienen a menudo ideas nobles sobre el bien y el mal, y éstas pueden servir de inspiración, a muy distintos niveles, para audiencias de todas las edades".


Fuente: Fila 7 (Alfonso Méndiz)

jueves, 23 de diciembre de 2010

La Pre-producción de La Bella y la Bestia


La preproducción del filme

La génesis más antigua de La Bella y la Bestia se remonta a los años cincuenta, época en la que Walt Disney investigaba con especial empeño las posibilidades del cuento de hadas. Tras meses de trabajo, el proyecto fue archivado por dificultades técnicas, como tantas otras historias en aquel período.

Muchos años después, a principios de 1989, el productor de la Disney Don Hahn se encariñó de nuevo con la idea y organizó una expedición a Londres de un grupo de dibujantes y animadores. Su proyecto, todavía latente, era retomar esa olvidada fábula y resolver las dificultades que la habían hecho inviable; pero para ello necesitaba investigar previamente las posibilidades de recrearla visualmente.


Durante diez semanas, el equipo de artistas trabajó en la historia y experimentó el diseño de ambientes y personajes. Se inspiraron en los pintores del romanticismo francés -Fragonard y Boucher, sobre todo- y se empaparon a fondo en los paisajes, la historia y el folklore europeos. Un viaje adicional al norte de Francia, con la visita de pueblos y castillos del siglo XVIII, remató la inicial tarea de ambientación y acabó por definir el nuevo proyecto.


El principal problema que debían afrontar residía en la propia fábula de Beaumont. Con su marcada opción por lo mágico y lo simbólico, dejaba poco espacio para el dibujo de tipos y situaciones. En palabras del propio Hahn, "contar esa historia era todo un desafío. En el cuento original, el padre de Bella aparece en el castillo y corta una rosa. La Bestia se enfurece y le condena a muerte, pero accede a dejarle marchar si él envía a su hija en su lugar. Siguiendo pasivamente las instrucciones de su padre, Bella se deja conducir hasta el castillo, y el resto de la historia es básicamente dos personas cenando juntas cada noche y la Bestia preguntándole a la joven si quiere casarse con él. Eso no nos gustaba. Nosotros queríamos infundir energía al relato, creando escenarios de mayor dramatismo y una heroína mucho más activa".


Efectivamente. En la nueva versión que redactaron, es Bella quien acude valientemente al castillo para rescatar a su padre, quien se ofrece a ocupar su puesto como prisionera y quien planta cara a los arranques destemplados de la Bestia. Tras su intento de escapada y el encuentro con los lobos -del que sale ilesa gracias a la intervención de su raptor- Bella decide regresar al castillo para cuidarle, pues ha quedado terriblemente herido por salir en su defensa. El romance cobra así una mayor fuerza dramática.


Con las nuevas ideas y ambientaciones, el resultado del periplo inglés se saldó muy positivamente. El estudio vio con buenos ojos el nuevo proyecto, que recibió luz verde definitiva en diciembre de 1989, pero sugirió que la orientación debía ser revisada. Tal como se planteaba, la historia era básicamente un drama con unos leves toques de música y de humor. Tras estudiar detenidamente el asunto, los ejecutivos de la Disney decidieron reconvertir el tono de la historia para hacer de ella un musical. Querían seguir la más pura tradición del estudio, y contrataron al equipo Alan Menken-Howard Ashman (compositor y letrista, respectivamente, de La Sirenita) para musicalizar el nuevo filme.


Ashman pasó a ser co-productor de la película, junto con Hahn. Y mientras éste organizaba el equipo de dibujantes y artistas, aquel contrataba a la guionista Linda Woolverton para reestructurar la trama y situar en ella las seis nuevas canciones. La historia se vio enriquecida con este tándem, pues Ashman tuvo la feliz idea de transformar los objetos encantados de la fábula (espejos, luces, etc.) en criaturas vivas con personalidad propia: la tetera -con voz de Angela Lansbury-, el candelabro y el reloj de mesa. Estos personajes, como era ya tradición en los filmes de la Disney, conducen y aconsejan a la desconcertada heroína durante su estancia en el castillo, y este cambio contribuyó decididamente a desarrollar la parte central del relato.


Al mismo tiempo, Linda Woolverton trabajó por su cuenta el personaje de la Bestia, dándole mayor fuerza y presencia. A diferencia del cuento clásico, el pivote narrativo de la cinta no es ya una dulce muchacha encerrada en un castillo, sino una horrible bestia que necesita redimirse de su pasado. Y a diferencia también de otras películas de la Disney, el protagonista no tiene enfrente un claro y cruel antagonista, sino que debe luchar contra sí mismo en una pugna interna llena de dramatismo. El proyecto estaba ya completado. Ahora había que vestirlo adecuadamente


Nuevos escenarios y ambientes

Hahn, mientras tanto, coordinaba el diseño y animación de ambientes. Contrató como director artístico a Brien McEntee, quien dedicó meses a estudiar cuidadosamente el estilo visual de Bambi -a la vez realista y estilizado- para recrear las escenas de bosques y campiñas.




McEntee trabajó también un uso simbólico de los colores, que juegan un papel decisivo a la hora de contar la historia. Así, desde la secuencia inicial, Bella aparece distinta al resto de los lugareños, y eso lo advertimos visualmente porque es la única que viste de azul, mientras los demás lucen colores grises, ocres y anaranjados. Su deseo de aventuras, de escapar a la vida anodina y provinciana de su pueblo, se plasma en el contraste cromático de luces y colores.




También el paso del tiempo actúa en la escena como expresión de contenidos anímicos. Las estaciones, por ejemplo, son una metáfora de los cambios que se producen en los personajes, y un símbolo también de la carrera contra reloj de los sentimientos humanos.


La película empieza en otoño, con colores pardos y un sentimiento de decadencia y de nostalgia. Bella no se encuentra a gusto, y sueña con una vida distinta, llena de acción y colorido. Cuando su padre se pierde en el bosque, percibimos algo de ese frío y duro invierno que se avecina, invierno que se hace claramente palpable cuando Bella irrumpe en el castillo y es encerrada en lugar de su padre: la soledad de la muchacha se enfatiza con las primeras nieves que caen al otro lado de su ventana.




Cuando su relación con la Bestia empieza a cambiar y empiezan a intercambiarse detalles de afecto, en los alrededores de la mansión las nieves empiezas a fundirse y a transmitir nueva vida. El frío entorno desaparece. Gastón, lleno de furia y encabezando una alborotada turba, aparece después en el castillo en medio de una agitada y tormentosa noche. Y al final, cuando el hechizo se esfuma y la Bella y el Príncipe se reúnen al fin, la primavera empieza a florecer y hay un nuevo despertar de flores y de colores.




Para todo el aspecto visual, McEntee reunió a catorce artistas que dibujaron hasta el detalle los 1.300 fondos del filme. Junto a ellos, cerca de seiscientos animadores y artistas iban a dar vida a la variada gama de personajes, a cual más complicado y laborioso. De todos ellos, el más difícil de visualizar era, sin duda, el personaje central: la Bestia.



Fuente: Fila 7 (Alfonso Méndiz)

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La Bella y la Bestia de Jean Cocteau


De la fábula al filme

El mito de la bella y la bestia ha sido llevado al cine muchas veces. Sólo en la época muda se realizaron seis versiones de esta historia, aunque todas ellas sean absolutamente desconocidas y la mayoría con una duración inferior a los treinta minutos.

Realmente, versiones fílmicas del cuento clásico que hayan pasado a la historia sólo hay una: La Belle et la Bête (1946), de Jean Cocteau. Esta película -simbólica, lírica, deliciosamente sugerente- ha quedado para siempre como ejemplo paradigmático de lo que debe ser una adaptación cinematográfica: porque Cocteau, siendo absolutamente fiel a la trama y al espíritu de la fábula, aporta un punto de vista muy personal y la convierte en una perfecta obra de autor.

Ya en el prólogo, nos invita a retornar al mundo inocente de nuestra infancia para poder paladear su historia:
"Los niños tienen una fe absoluta en lo que les contamos. Creen que arrancar una rosa puede traer la desgracia a una familia; que las manos de una bestia humana empiezan a echar humo cuando mata; y que esa misma bestia se siente en cambio avergonzada por la presencia de una muchacha en su casa. Ellos se creen miles de cosas que nosotros consideramos ingenuas. Yo os pido a vosotros un poco de esa misma inocencia. Y, para que pueda funcionar la magia de este cuento, dejadme empezar con esas tres palabras que son el 'Ábrete, Sésamo' de nuestra infancia: Érase una vez...".

Hay una doble intención en ese canto a la inocencia. Por una parte, el deseo de recapturar el misterio, cruel y maravilloso a un tiempo, de la imaginación infantil. Por otra, la nostalgia de un mundo ingenuo, perdido definitivamente tras los horrores de la Guerra Mundial. La Francia ocupada por Hitler es la bella muchacha encerrada en el castillo; la bestia que le acosa es Alemania; y la rosa, la juventud sacrificada en flor. En ambas lecturas, la infantil y la bélica, el filme funciona como un gigantesco símbolo del amor y la belleza, de la amistad entre dos seres opuestos, de la redención del uno por la generosidad del otro. Y eso es algo que un niño entiende mejor que un adulto.


Adaptación de la historia

Para contar esta historia, Cocteau necesitó adaptar la trama en algunos puntos. Reunió en uno los tres hijos del mercader -de escasa importancia en la fábula de Beaumont- y asignó a éste la causa de la ruina familiar: en vez de la especulación paterna es ahora la dilapidación del hijo y su afición al juego lo que acarrea esa triste situación. También las hijas cambian en el filme: en vez de casarse rápidamente, permanecen solteras como pago a su vanidad. Otros detalles de la trama se adecuan a una concepción más realista o más asequible para la filmación: la tormenta de nieve se convierte en fuerte vendaval; desaparecen el hada buena y los sueños de Bella; y la transformación final del castillo se cambia por una mística elevación de Bella y el Príncipe hacia unos cielos que simbolizan la eternidad de su amor y su definitiva redención de lo mundano.

Con todo, la principal aportación de Cocteau a la historia es el personaje de Avenant, interpretado por Jean Marias, quien actúa también como la Bestia y el Príncipe. Avenant, que en francés significa atractivo, es un hermoso joven, amigo de la familia, que está enamorado de Bella. A sus continuas propuestas de matrimonio ella responde siempre con evasivas, pues su padre y su familia la necesitan en casa. Al final, la apariencia afable de Avenant desaparece y deja al descubierto su alma egoísta; por el contrario, la muchacha descubre el alma noble y generosa de Bestia bajo su fea apariencia.

La introducción de este personaje refuerza el contenido de la fábula y cierra la historia con un desenlace más sugerente: al tiempo que Avenant fallece, víctima de su codicia, la bestia renace por el amor de Bella; y mientras aquel pierde su hermosura, éste la recupera tras años de negro hechizo. Esa transformación de ambos (de Avenant en bestia, y de Bestia en atractivo), con intercambio de máscaras e identidades, se presta a un hábil juego de conceptos opuestos (fealdad-hermosura, realidad-apariencia) que condensa la síntesis temática del relato: la verdadera belleza e identidad de una persona está en su interior, en su alma.

Realizada en duras condiciones, por la penuria de la Guerra Mundial, la película fue producto de la enorme fe que Cocteau puso en ella. Enfermaron, uno tras otro, los actores principales; y Cocteau, que también enfermó pero que nunca guardó cama, tuvo que alterar casi a diario el inicial calendario de rodaje para evitar su cancelación definitiva.

Después de ésta hubo otra versión moderna de Beauty and the Beast, dirigida en 1987 por Eugene Marner e interpretada por Rebecca DeMornay y John Savage. Pero esa cinta, producida en Estados Unidos por Menahem Golan, no fue ni un pálido reflejo de la de Cocteau. Y los críticos franceses, que acudieron en masa a su estreno en el Festival de Cannes, se apresuraron a certificarlo en sus reseñas.

Desde 1946, el mito de La Bella y la Bestia buscaba anhelante una nueva actualización para la pantalla. De ahí que la versión producida por los Estudios Disney se esperara con tanta expectación. Era un desafío que ni el propio Walt Disney había logrado realizar.

Fuente: Fila 7 (Alfonso Méndiz)

martes, 21 de diciembre de 2010

Los Orígenes de La Bella y la Bestia


Orígenes del relato

La Bella y la Bestia (1991), de los Estudios Disney, fue una novedad ciertamente insólita en la historia del cine. No sólo por su recaudación, sino también porque -por primera vez- una cinta animada conseguía la nominación al Oscar a la mejor película; algo que ni la pionera Blancanieves y los siete enanitos (1937) consiguió de la Academia de Hollywood. Cinco nominaciones y dos Oscars avalaron suficientemente un trabajo creativo e innovador asentado sobre un mito que todavía perdura; una historia de amor que hunde sus raíces en la fábula más sugerente que se ha escrito nunca.


Origen de la leyenda

Aunque algunos remontan su origen hasta la mitología griega, la historia de una bestia enamorada de una bella muchacha no encuentra su definitiva configuración hasta fecha muy reciente. Tras una primera versión poco conocida del italiano Giovanni Straparalo, escrita en 1550, la fábula evoluciona con muy escasa fortuna hasta el siglo XVIII, en el que dos escritoras francesas redactan la misma historia en fechas muy cercanas: Gabrielle di Villenueve y Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont. De ellas, la segunda es la que pasa por ser la verdadera autora del relato.

Madame de Beaumont, nacida en Rouen en 1711, pertenecía a una familia numerosa de origen aristócrata con muy pocos recursos económicos. Siendo todavía muy joven, Jeanne-Marie decide convertirse en maestra. Tras un breve e infeliz matrimonio, abandona Francia y se instala en Inglaterra en 1748. Allí empieza a escribir cuentos mientras trabaja como institutriz en casa del Príncipe de Walles. Y en 1757, en plena madurez como escritora, da a luz su obra más conocida: La Bella y la Bestia.

Este cuento de tan sólo veinte páginas es todo un reflejo de su vida y sus frustraciones. Como el filme de la Disney difiere bastante de la trama original, especialmente en su planteamiento, bueno será que resumamos cuanto menos su comienzo.

Un rico mercader, arruinado y venido a menos en poco tiempo, vive amargado por no poder alimentar a su numerosa familia: tres varones y tres hembras. Las dos hijas mayores, acostumbradas a la opulencia y envidiosas de la hermosura de la pequeña -llamada Bella-, descargan sobre ésta todas las labores de la casa y el cuidado de su anciano padre. Un día, el mercader recibe la noticia de que uno de sus barcos, que él daba por perdido, ha llegado a puerto felizmente. Decide emprender viaje hacia la costa, y antes de partir pregunta a sus hijas qué regalo desean que él les traiga. Las dos mayores piden costosos vestidos y perlas y collares; la pequeña sólo pide una rosa para alegrar el jardín.

Cuando el pobre anciano llega al puerto, descubre que todo le ha sido quitado en cargo a sus muchas deudas, y se ve obligado a volver sin dinero, sin alegría y sin esperanza. En medio de su travesía, una tormenta de nieve le arrastra a parajes insólitos, y él logra refugiarse en un misterioso castillo donde manos invisibles le sirven con todo cuidado. A la mañana siguiente, cuando está a punto de partir, sus ojos reparan en un bello rosal; acordándose del deseo de Bella, arranca una rosa para llevársela. Y, en ese momento, aparece una horripilante bestia humana, dueño y señor del castillo, que le increpa por su acción: "Todas mis posesiones tenías para ti, y has ido a robarme lo que yo más quiero: mis rosas".

Condenado a morir allí mismo, el aterrado mercader pide clemencia por sus hijas, y la Bestia sólo accede a que la más pequeña ocupe su lugar y viva con él para siempre. Cuando Bella se traslada al castillo, empieza un largo y emotivo romance, lleno de espejos, llaves y objetos mágicos, que la película animada sigue ahora con más o menos fidelidad, hasta la final ruptura del hechizo sobre la Bestia y su castillo.


Mito y biografía

Como puede apreciarse de esta sinopsis, hay bastantes elementos de la historia que derivan de experiencias personales de la autora: una familia de origen acaudalado, una prole numerosa, un decisivo viaje hasta la costa y una situación de escasos recursos.

Junto a estas resonancias biográficas, la fábula evidencia el influjo de otros relatos y elementos folklóricos de la época. La fuente más clara e inmediata es el libro Contes de ma mère l'Oie de Charles Perrault, publicado en 1697, que Madame de Beaumont habría leído seguramente en su niñez. Tres relatos allí contenidos confluyen en la historia de La Bella y la Bestia.

De La Cenicienta provienen directamente el maltrato que las dos hermanas dispensan a la pequeña Bella, los trabajos de ésta en el hogar, la envidia de aquellas por su hermosura, y la final transformación de ésta en princesa. Otros elementos son deudores de La bella durmiente, como el nombre de la heroína, el espejo mágico (aquí también hay reminiscencias de Blancanieves) y, sobre todo, el valor simbólico de la rosa y la maldición de un hada sobre el príncipe; como en el cuento de Beaumont, también aquí ese hechizo se rompe por un beso de amor. Con todo, la fábula que más claramente presenta la dicotomía belleza y fealdad, inteligencia y estupidez, es sin duda Riquete el del sombrero, famoso en nuestros días por la versión alargada que de él hizo, en 1740, Madame Gabrielle de Villenueve, la competidora de Beaumont.

Pero si el relato que comentamos presenta influencias literarias, no es menos cierto que su historia ha sido también fuente de inspiración para numerosas obras del romanticismo. Entre ellas, cabe destacar El jorobado de Notre Dame (1830), de Víctor Hugo -otra historia de una bella y una bestia-, y también la novela Frankestein (1818), de Mary Shelley. En esta misma línea, y ya en nuestro siglo, El fantasma de la ópera (1910), de Gaston Lerroux, reinventa una vez más el mito de la bella y la bestia. Una hermosa cantante, Christine, es capaz de descubrir el alma noble y limpia de su oscuro maestro: un ser deforme, encerrado en mazmorras subterráneas, a quien la falta de compasión y el rechazo que los demás sienten por su apariencia han convertido en un ser cruel, solitario y vengador.

Años más tarde, las versiones cinematográficas de King Kong (1935 y 1987) desarrollan nuevamente la historia de una bestia enamorada de una muchacha. Y apurando la veta del mito, podemos llegar incluso hasta los últimos best-sellers literarios: El silencio de los corderos (1987), de Thomas Harris, es también la historia de una bestia humana, encerrada en tinieblas, que recibe la visita de una joven, también inocente y bella, que cambiará por completo su corazón y su vida.

Con todos estos elementos, el salto a la gran pantalla era ya sólo cosa de tiempo.

Fuente: Fila 7 (Alfonso Méndiz)

lunes, 20 de diciembre de 2010

Una Historia tan Antigua Como el Tiempo: La Bella y la Bestia


El 30º Gran clásico de Disney La Bella y la Bestia ( Beauty and the Beast ) sigue siendo hoy una de las más grandes obras maestras de los estudios. Esta es la segunda película de la segunda edad de oro que comenzó con La Sirenita en 1989, con Pato Aventuras - La Película : El Tesoro de la Lámpara Perdida y Los Rescatadores en Cangurolandia aparte. Este período fue como un renacimiento, una nueva generación de artistas que maduraron mientras que el primero tuvo que retirarse. La clave estaba en permanecer en la tradición de grandes las películas, y al mismo tiempo añadir un toque de modernidad que brillaba por su ausencia en las producciones anteriores.


El cuento de La Bella y la Bestia que inspiró la película  es de 1756 y escrito por Jeanne Marie Le Prince de Beaumont. Su historia se inspira en muchas historias similares (Cupido y Psique, Notre-Dame de París, El Fantasma de la Ópera), podemos calificarla de muy antigua, el Prince de Beaumont la revivió en su momento amoldándola a los gustos de la época. El interés principal de la historia es hacernos comprender que la belleza no proviene del físico, sino el corazón.



Al igual que La Sirenita , La Bella y la Bestia fue sólo un proyecto durante un largo tiempo. En los años 30 y 50 los artistas de Disney ya habían desarrollado un proyecto que nunca llegó a la madurez. Con la guerra y las dificultades en el desarrollo del segundo acto de la historia, el proyecto no se pudo crear, para disgusto del propio Walt Disney. Por lo que tuvo que esperar hasta 1987 para resurgir bajo la dirección de Roy E. Disney, en ese momento, vicepresidente ejecutivo, y para restaurar el prestigio de la empresa familiar. Volver al cuento de hadas había sido el éxito de la última producción, La Sirenita, La Bella y la Bestia sería la confirmación del éxito.



La Bella y la Bestia es la primera producción de un par de jóvenes directores Gary Trousdale y Kirk Wise. Ambos artistas habían llegado a Disney durante los años oscuros de los 70 y 80. entusiasta de la animación desde muy joven, Gary Trousdale ascendió poco a poco por todos los niveles que conducen a los estudios Disney. Tenía la intención de estudiar arquitectura, conoció a una representante de la Escuela de Animación CalArts que le convenció para apuntarse. Después de tres años de estudio el futuro realizador empezó a trabajar para la productora Carter/Mendez. Sería animador, dibujante y creador de guiones para la televisión. Empezó su carrera en Disney como asistente de efectos especiales para El Caldero Negro . Después pasó al departamento de guiones donde desarrolló la historia de Oliver y su pandilla . Kirk Wise, por su parte, ganador del concurso de arte a la edad de siete años, entró la Escuela de Animación CalArts al finalizar la escuela secundaria. Durante su último año en CalArts, fue contratado por Disney como animador independiente. En 1986, se incorporó de forma permanente en Disney como animador en Basil, El Ratón Superdetective , luego como guionista de Oliver y su Pandilla. Después de finalizar la producción de La Bella y la Bestia, la pareja siguió en Disney para responsabilizarse de otras dos películas juntos: El Jorobado de Notre Dame y Atlantis: El imperio perdido .


La música y las canciones están compuestas por Alan Menken para la música y con las letras del fallecido Howard Ashman. Ambos habían ganado dos Oscar, a la mejor canción Bajo el Mar y a la mejor Banda Sonora, como recompensa por su trabajo en La Sirenita . Desafortunadamente Howard Ashman desapareció en marzo de 1991, seis meses antes del estreno de Bella y la Bestia y por lo tanto no pudo ver su trabajo premiado. Un homenaje a él también se hace en los créditos: "A nuestro amigo Howard, que dio su voz a una sirena y una bestia su alma ..."


Después de muchas dificultades y alteraciones (el segundo acto sigue planteando un problema), La Bella y la Bestia se completó a finales de 1991. Una primera proyección tuvo lugar unos meses antes en un festival de cine en Nueva York. La película no estaba terminada por completo, muchos planos no estaban animados, incluso faltaban los colores. El público de Nueva York es un público difícil, que siempre critica a Disney por edulcorar demasiado sus historias. ¡Qué sorpresa fue ver al público salir de la proyección completamente embelesado, con los ojos brillantes, un verdadero éxito para la producción!


El lanzamiento oficial de la película (13 de noviembre de 1991) confirmó el éxito, ¡La Bella y la Bestia fue un triunfo enorme! Le supuso una ganancia de 403 millones dólares a Disney, lo que la convirtió en la película de animación más rentable en la historia del cine. Pero eso no es todo, La Bella y la Bestia fue también la primera película animada en ser nominada para el Oscar ® a la Mejor Película, ¡un verdadero logro para cualquier equipo de la película y para el estudio!


Ahora, tras una espera de más de 7 años, vuelve uno de los clásicos más aclamados de Disney. La Bella y la Bestia Edición Diamante, verá la luz el próximo 3 de noviembre en formato Blu-ray combo y DVD, en un lanzamiento que supone la segunda incorporación a la Colección Diamante de la compañía, cuyo primer lanzamiento fue la inolvidable Blancanieves y los siete enanitos. Además, La Bella y la Bestia se podrá volver a disfrutar en cines en un espectacular formato en Disney© 3D a partir del próximo 19 de noviembre, tras casi 20 años sin haberse visto en pantalla grande.


Localizada en un pintoresco pueblo de la Francia del s.XVIII La Bella y la Bestia Edición Diamante sigue las aventuras de Bella, una brillante y guapa joven que utiliza la lectura como válvula de escape de su rutinaria vida. Cuando su padre es apresado en un misterioso castillo, Bella acude en su búsqueda y se presta a ocupar su lugar. El castillo es propiedad de una atormentada Bestia que, como Bella comprobará con el tiempo, resulta ser un joven príncipe bajo los efectos de un hechizo. Sólo cuando conozca el amor, el príncipe podrá volver a su verdadero cuerpo. Poco a poco, y gracias a la ayuda de los sirvientes de la Bestia, que han sido convertidos en objetos domésticos, Bella irá descubriendo que la belleza se esconde en el interior.


La Bella y la Bestia consiguió seis nominaciones a los premios Oscar® de 1992, entre los que se incluye la nominación a Mejor Película. Se alzó con los premios a Mejor Canción Original y Mejor Banda Sonora, además de ganar tres Globos de Oro® (Mejor Película de Animación, Mejor Canción Original y Mejor Banda Sonora) y otros dos premios Grammy®.


La película salió en el formato IMAX, el 1 de enero de 2002 con un éxito considerable, antes de salir por primera vez en DVD en octubre de ese año.



LA BELLA Y LA BESTIA: LA CREACIÓN DE UN CLÁSICO INOLVIDABLE

Han pasado casi veinte años desde el estreno de La Bella y la Bestia en 1991 y, a pesar del tiempo transcurrido, éste sigue siendo uno de los clásicos más recordados de Disney. Como señala Don Hahn, productor de la película, “La experiencia de crear La Bella y la Bestia fue tan memorable que sigue tan presente como el primer día, en las vidas de los que participamos en ella La combinación de humor, música y belleza plástica se dio en el momento preciso y con la gente adecuada”


Uno de los aspectos más notables de la película es, sin duda, su maravillosa banda sonora, de la que se encargó el compositor Alan Menken, que a lo largo de su trayectoria profesional ha conseguido 8 Oscar® de Hollywood. Según el propio Menken, “La Bella y la Bestia ocupará siempre un lugar muy especial en mi vida. Fue una odisea extraordinaria que me permitió trabajar con gente de gran talento”. El resultado no pudo ser mejor: la banda sonora de La Bella y la Bestia consiguió múltiples premios, entre los que se incluyen dos Oscar®, así como varios Globos de Oro® y premios Grammy®.


Otro de los artífices del éxito de la película fue Glen Keane, el reconocido animador que diseñó a Bestia. Keane reconoce que el proceso de creación de Bestia fue único y genuino. “Hasta entonces no existía un personaje como Bestia, por lo que no teníamos un referente. Comencé su diseño tratando de imaginar quién era en su interior. Es parte humano y parte animal, y no se encuentra conforme en ninguna de las dos formas. Su diseño tenía que mostrar su lado humano, con la capacidad de amar, pero también la ferocidad y el poder de un animal”. Tras muchos viajes al zoo y estudios de animales, el animador consiguió dar con el híbrido perfecto, mezclando la melena del león, la barba y el cráneo del búfalo, los colmillos y nariz del jabalí, la musculatura de un gorila y las piernas y cola de un lobo. La Bestia, uno de los personajes de Disney más recordados, por fin tenía forma.


UNA NUEVA FORMA DE DISFRUTAR DE UNA HISTORIA POR LA QUE NO PASA EL TIEMPO

La película, que profundiza en la importancia de descubrir los valores y la belleza que todo el mundo atesora en su interior, es una de las más bonitas historias de amor del cine de animación. La Bella y la Bestia Edición Diamante permite disfrutar de este maravilloso clásico con la mejor calidad. Gracias a la remasterización de la imagen y al Sonido Digital 5.1, uno de los títulos más queridos de Disney vuelve enriquecido y con más matices que nunca.


MUCHO MÁS QUE UNA PELÍCULA

Además, La Bella y la Bestia Edición Diamante en formato Blu-ray llega cargada de contenidos adicionales. Entre los extras exclusivos que acompañan a la película están una escena de apertura alternativa, nuevos personajes, escenas eliminadas, composiciones musicales restauradas, cómo se hizo la transformación de Bestia, juegos interactivos y mucho más. En esta Edición Diamante se encuentra todo lo necesario para comprender y descubrir cosas nuevas sobre el mundo de La Bella y la Bestia.


CONTENIDOS ESPECIALES BLU-RAY COMBO

Principio alternativo – Un principio alternativo de la película.
Escenas eliminadas – Introducción alternativa al principio de la película, introducción a escena eliminada de Roger Allers, Bella en la librería.
Más allá de la belleza – La historia jamás contada sobre cómo se hizo La Bella y la Bestia.
Entre Bastidores Disney – Los principios en Broadway, un extra sobre cómo se compone un clásico (una conversación musical con Alan Menken, Don Hahn y Richard Kraft).
Juegos y actividades – La Sra. Potts (juego de perfil de personalidad), El reto musical de Chip, y más.
Versiones alternativas y eliminadas – Versión alternativa “¡Qué festín!”, Final alternativo (La transformación), Canción eliminada,…
Pruebas de animación y movimiento – Borradores y restauraciones, una versión de “La Transformación” en lápiz, pruebas de movimiento de cámara.


CONTENIDOS ESPECIALES DVD

Escenas eliminadas – Entre las que se incluyen el principio y el final alternativos de la película.
Más allá de la belleza – La historia jamás contada sobre cómo se hizo La Bella y la Bestia.
Entre Bastidores Disney – Los principios en Broadway, un extra sobre cómo se compone un clásico (una conversación musical con Alan Menken, Don Hahn y Richard Kraft).
Juegos y actividades – La Sra. Potts (juego de perfil de personalidad), El reto musical de Chip, y más.
Versiones alternativas y eliminadas – Versión alternativa “¡Qué festín!”, Final alternativo (La transformación), Canción eliminada,…
Canción eliminada – La canción “Humano otra vez”, con introducciones de Alan Menken y Dohn Hahn


CARACTERÍSTICAS ESPECIALES BLU-RAY COMBO

Características técnicas:
Tipo de formato: 16x9
Aspecto ratio: 1.78:1
Duración: 88 min. Aprox.
Número de discos: 3

Idiomas:
Idiomas en 5.1 DTS: español, inglés, hindú y portugués
Subtítulos: español, inglés y portugués


CARACTERÍSTICAS ESPECIALES DVD

Características técnicas:
Tipo de formato: 16x9
Aspecto ratio: 1.78:1
Duración: 88 min. Aprox.
Número de discos: 2

Idiomas:
Idiomas en 2.0 Dolby Surround: español, francés, portugués, holandés, árabe e ingles
Subtítulos: español, francés, portugués, holandés y árabe



Fuente: The Art of Disney Animation y Walt Disney Studios