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AVISO: Este blog trata sobre cómo se hacen las películas de Disney por lo que puede haber SPOILERS en los artículos cuando se habla con detalle sobre determinados personajes o escenas.

sábado, 10 de septiembre de 2011

ratatouille: La Música

Cuando llegó el momento de encontrar la música que encajase con el ritmo endiablado y con la sutileza de las emociones de RATATOUILLE (Ra.ta.tui), Brad Bird no lo dudó y llamó al compositor que había hecho un magnífico trabajo en “The Incredibles (Los Increíbles)”. Se trataba de Michael Giacchino, que creó una banda sonora con ritmos estilo jazz de percusión y metales que es tan divertida, rápida y con un aroma francés como el de la película. “A pesar de que esta película no se parece nada a 'The Incredibles (Los Increíbles)’, los registros de Michael son tan fantásticos, que sabía que era el compositor perfecto para la cinta”, afirma Bird. “Esta película es más vertiginosa que ‘The Incredibles (Los Increíbles)'. Es un recorrido romántico y divertido por París, y Michael ha hecho un gran trabajo capturando esa sensación”. El espíritu de colaboración que existe entre Brad Bird y Giacchino les incitó a encontrar un sonido muy innovador para la película. “Estos dos tipos se conocen también que saben lo que está pensando el otro", dice el productor Brad Lewis. “Brad se expresa con un lenguaje visual y Michael se expresa en un lenguaje musical, pero logran fundirlos maravillosamente bien en la película. A veces la música es sutil, a veces es más estruendosa y más cómica. Michael encuentra el estado de ánimo que corresponde a cada movimiento de la historia. Puede ser grandioso y emotivo al mismo tiempo, puede parecer muy ligero y también un poco torpe. Exactamente lo que necesitábamos en esta película”. Cuando Giacchino vio un primer montaje de RATATOUILLE (Ra.ta.tui), supo que iba a enfrentarse a uno de los retos más grandes de su vida. “Cuando vi la película, me asusté muchísimo porque sabía que tenía que la música no podía parecerse a nada de lo que había hecho antes. Tenía un estilo con el que no había trabajado antes. En realidad, tenía un montón de estilos a cuál más diverso. Así que salí del cine y me fui a ver a Brad Bird. Le dije que estaba aterrado pero dispuesto a intentarlo", recuerda el compositor.


Gracias a estas palabras, Giacchino se incorporó al proyecto, pero se dio cuenta que también tendría que darle la vuelta a su proceso de creación. “Antes de ver la película, tenía un enfoque muy práctico. Pero después de verla, se convirtió en un proceso muy emocional", explica. “Fue la escena final de la película en la que el crítico gastronómico Ego escribe su crítica la que me dio la clave de la película. Me ayudó a componer el tema principal de la película y que además se convirtió en una de las canciones de la cinta”.

Sigue diciendo: "Es una película muy alegre, pero también tiene un toque melancólico. La melancolía que aflora cuando miras atrás y piensas en todas las cosas que te hubiera gustado hacer. Quería que la música expresara esta idea. Mi objetivo principal era intentar capturar ese sentimiento. Además, también hay mucha acción y diversión, pero nunca quise que esto le hiciese sombra al verdadero mensaje de la película”.

Además del tema principal, Giacchino compuso temas para cada uno de los personajes, de forma que reflejaran sus personalidades individuales y sus deseos. “Me gusta mucho trabajar con un método temático porque es la forma de representar mejor a los personajes", afirma. “Por eso me gustan las bandas sonoras de películas como 'Star Wars (La guerra de las estrellas)’, ‘Raiders of the Lost Ark (En busca del arca perdida)’ o ‘The Adventures of Robin Hood (Las aventuras de Robin Hood) de los años treinta. Todas tienen grandes temáticas con un enfoque casi operístico. Son las bandas sonoras que más me han impactado”.

Remy, añade, tiene dos temas, así como un 'tema de amigotes' que comparte con Linguini. “Al principio, Remy tiene ese tema machacón que le sigue por todas partes, como si fueran los genes que le convierten en una rata a pesar de que quiere ser otra cosa", afirma Giacchino. “Domina en las escenas en las que corre por la casa y entre los pisos.

Pero cuando llega al tejado ve París por primera vez, surge un nuevo tema que habla de los sueños y de la esperanza. Es lo que lleva Remy dentro. El primer tema es lo que uno piensa cuando ve a Remy por primera vez, pero cuando mira Paris, ese es el verdadero Remy".

En cuanto al tema que surge entre Linguini y Remy, Giacchino declara: "El tema de amigotes sólo se oyen cuando están trabajando juntos. La primera vez que aparece es cuando Remy comprende cómo puede controlar a Linguini. Después va avanzando para convertirse en una partitura de acción heroica al final de la cinta, cuando las ratas van juntas y Linguini se desliza con sus patines. Se parece a un tema de la Segunda Guerra Mundial porque su amistad ha llegado a un punto en el que saben que la única solución es intentarlo juntos”.

Otro tema clave de la película es el de Colette, que Giacchino explica “que envuelve todo el proceso de cocinar”. Y añade: “La primera vez que se escucha es cuando Colette está enseñando a Linguini lo que tiene que hacer en la cocina y lo que necesita aprender para convertirse en un gran chef. Después va cambiando a medida que avanza la película, dependiendo de las circunstancias. Cuando Linguini tiene que hacer un plato que no está en el menú y Remy empieza a improvisar, el tema se repite pero de forma mucho más improvisada. Los temas y la música cambian constantemente con la historia”. El tema de Skinner también cambio según sus estados de ánimo. Empieza con un tema de jazz estilo francés que se vuelve cada vez más frenético y orquestal a medida que va perdiendo el control de la cocina. “El tema empieza de forma suave y ligera y termina convirtiéndose en una locura, lo mismo que le sucede al personaje", afirma riéndose Giacchino.

Al entretejer los numerosos estilos y tonos de la película, Giacchino hizo una separación musical entre los mundos de los humanos y el de los roedores. “Hay una instrumentación que he utilizado mucho para el mundo de los roedores, que incluye un gigantesco piano de pulgar que se incorpora a la orquesta un montón de pizzicato de cuerdas", dice. “A Brad le encantó el sonido del pizzicato de cuerdas para las ratas, pero una vez más, no existía ninguna regla ni consigna. Lo que encajaba en una escena con las ratas podía no encajar en la siguiente. Todo cambia constantemente”.

Pero como contraste a la locura visual que ofrece una enloquecida comedia física como RATATOUILLE (Ra.ta.tui), Giacchino quiso que su banda sonora fuera muy sutil. “En animación es fácil perseguir todos los movimientos", afirma. “Pero lo que más me gusta de la música para películas es que el más pequeño detalle puede sugerir algo especial. Así que decidí mantenerme al margen y dejar que las imágenes hablasen por sí mismas, como si fuera una película de acción”.

Con una banda sonora tan diversa, la siguiente tarea de Giacchino fue formar una orquesta única con influencias de jazz, que incluyera algunos instrumentos poco convencionales como la harmónica o el acordeón. El compositor estaba encantando de poder contratar a un buen número de grandes músicos que añadirían sus estilos en las sesiones de grabación. Por ejemplo, Tommy Morgan, uno de los intérpretes de harmónica más grandes del mundo que ha grabado más de 7.000 sesiones para discos, televisión, cine y con una carrera de más de 50 años a sus espaldas; el galardonado acordeonista de jazz Frank Marocco, considerado el acordeonista que más ha grabado en el mundo; la leyenda del bajo Abe Laboriel que ha grabado con todos los grandes del jazz que van de Ella Fitzgerald a Herbie Hancock; y el fantástico batería de jazz Harvey Mason que inició su carrera con Duke Ellington y Erroll Garner en los años sesenta y que ha sido nominado siete veces a los Premios GRAMMY® . “Reunir a algunos de los mejores músicos del mundo en una sala durante una semana era una oportunidad maravillosa", afirma Giacchino al referirse a la grabación de la banda sonora. Y la guinda del pastel de Giacchino es la canción “Le Festin”, que escribió y luego grabó con la encantadora Camille, una joven cantante francesa, que ha creado su propio estilo de canción francesa . “Tiene un sonido único y una voz muy especial. Nadie hubiera podido cantar mejor que ella esa película", señala el compositor. “La canción se basa en un viejo refrán francés que habla sobre reunir a tus amigos y a tu familia en torno a una mesa y una buena comida. Es una canción que refleja a la perfección la historia de RATATOUILLE (Ra.ta.tui)”.

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