AVISO

AVISO: Este blog trata sobre cómo se hacen las películas de Disney por lo que puede haber SPOILERS en los artículos cuando se habla con detalle sobre determinados personajes o escenas.

sábado, 10 de septiembre de 2011

ratatouille: La Música

Cuando llegó el momento de encontrar la música que encajase con el ritmo endiablado y con la sutileza de las emociones de RATATOUILLE (Ra.ta.tui), Brad Bird no lo dudó y llamó al compositor que había hecho un magnífico trabajo en “The Incredibles (Los Increíbles)”. Se trataba de Michael Giacchino, que creó una banda sonora con ritmos estilo jazz de percusión y metales que es tan divertida, rápida y con un aroma francés como el de la película. “A pesar de que esta película no se parece nada a 'The Incredibles (Los Increíbles)’, los registros de Michael son tan fantásticos, que sabía que era el compositor perfecto para la cinta”, afirma Bird. “Esta película es más vertiginosa que ‘The Incredibles (Los Increíbles)'. Es un recorrido romántico y divertido por París, y Michael ha hecho un gran trabajo capturando esa sensación”. El espíritu de colaboración que existe entre Brad Bird y Giacchino les incitó a encontrar un sonido muy innovador para la película. “Estos dos tipos se conocen también que saben lo que está pensando el otro", dice el productor Brad Lewis. “Brad se expresa con un lenguaje visual y Michael se expresa en un lenguaje musical, pero logran fundirlos maravillosamente bien en la película. A veces la música es sutil, a veces es más estruendosa y más cómica. Michael encuentra el estado de ánimo que corresponde a cada movimiento de la historia. Puede ser grandioso y emotivo al mismo tiempo, puede parecer muy ligero y también un poco torpe. Exactamente lo que necesitábamos en esta película”. Cuando Giacchino vio un primer montaje de RATATOUILLE (Ra.ta.tui), supo que iba a enfrentarse a uno de los retos más grandes de su vida. “Cuando vi la película, me asusté muchísimo porque sabía que tenía que la música no podía parecerse a nada de lo que había hecho antes. Tenía un estilo con el que no había trabajado antes. En realidad, tenía un montón de estilos a cuál más diverso. Así que salí del cine y me fui a ver a Brad Bird. Le dije que estaba aterrado pero dispuesto a intentarlo", recuerda el compositor.


Gracias a estas palabras, Giacchino se incorporó al proyecto, pero se dio cuenta que también tendría que darle la vuelta a su proceso de creación. “Antes de ver la película, tenía un enfoque muy práctico. Pero después de verla, se convirtió en un proceso muy emocional", explica. “Fue la escena final de la película en la que el crítico gastronómico Ego escribe su crítica la que me dio la clave de la película. Me ayudó a componer el tema principal de la película y que además se convirtió en una de las canciones de la cinta”.

Sigue diciendo: "Es una película muy alegre, pero también tiene un toque melancólico. La melancolía que aflora cuando miras atrás y piensas en todas las cosas que te hubiera gustado hacer. Quería que la música expresara esta idea. Mi objetivo principal era intentar capturar ese sentimiento. Además, también hay mucha acción y diversión, pero nunca quise que esto le hiciese sombra al verdadero mensaje de la película”.

Además del tema principal, Giacchino compuso temas para cada uno de los personajes, de forma que reflejaran sus personalidades individuales y sus deseos. “Me gusta mucho trabajar con un método temático porque es la forma de representar mejor a los personajes", afirma. “Por eso me gustan las bandas sonoras de películas como 'Star Wars (La guerra de las estrellas)’, ‘Raiders of the Lost Ark (En busca del arca perdida)’ o ‘The Adventures of Robin Hood (Las aventuras de Robin Hood) de los años treinta. Todas tienen grandes temáticas con un enfoque casi operístico. Son las bandas sonoras que más me han impactado”.

Remy, añade, tiene dos temas, así como un 'tema de amigotes' que comparte con Linguini. “Al principio, Remy tiene ese tema machacón que le sigue por todas partes, como si fueran los genes que le convierten en una rata a pesar de que quiere ser otra cosa", afirma Giacchino. “Domina en las escenas en las que corre por la casa y entre los pisos.

Pero cuando llega al tejado ve París por primera vez, surge un nuevo tema que habla de los sueños y de la esperanza. Es lo que lleva Remy dentro. El primer tema es lo que uno piensa cuando ve a Remy por primera vez, pero cuando mira Paris, ese es el verdadero Remy".

En cuanto al tema que surge entre Linguini y Remy, Giacchino declara: "El tema de amigotes sólo se oyen cuando están trabajando juntos. La primera vez que aparece es cuando Remy comprende cómo puede controlar a Linguini. Después va avanzando para convertirse en una partitura de acción heroica al final de la cinta, cuando las ratas van juntas y Linguini se desliza con sus patines. Se parece a un tema de la Segunda Guerra Mundial porque su amistad ha llegado a un punto en el que saben que la única solución es intentarlo juntos”.

Otro tema clave de la película es el de Colette, que Giacchino explica “que envuelve todo el proceso de cocinar”. Y añade: “La primera vez que se escucha es cuando Colette está enseñando a Linguini lo que tiene que hacer en la cocina y lo que necesita aprender para convertirse en un gran chef. Después va cambiando a medida que avanza la película, dependiendo de las circunstancias. Cuando Linguini tiene que hacer un plato que no está en el menú y Remy empieza a improvisar, el tema se repite pero de forma mucho más improvisada. Los temas y la música cambian constantemente con la historia”. El tema de Skinner también cambio según sus estados de ánimo. Empieza con un tema de jazz estilo francés que se vuelve cada vez más frenético y orquestal a medida que va perdiendo el control de la cocina. “El tema empieza de forma suave y ligera y termina convirtiéndose en una locura, lo mismo que le sucede al personaje", afirma riéndose Giacchino.

Al entretejer los numerosos estilos y tonos de la película, Giacchino hizo una separación musical entre los mundos de los humanos y el de los roedores. “Hay una instrumentación que he utilizado mucho para el mundo de los roedores, que incluye un gigantesco piano de pulgar que se incorpora a la orquesta un montón de pizzicato de cuerdas", dice. “A Brad le encantó el sonido del pizzicato de cuerdas para las ratas, pero una vez más, no existía ninguna regla ni consigna. Lo que encajaba en una escena con las ratas podía no encajar en la siguiente. Todo cambia constantemente”.

Pero como contraste a la locura visual que ofrece una enloquecida comedia física como RATATOUILLE (Ra.ta.tui), Giacchino quiso que su banda sonora fuera muy sutil. “En animación es fácil perseguir todos los movimientos", afirma. “Pero lo que más me gusta de la música para películas es que el más pequeño detalle puede sugerir algo especial. Así que decidí mantenerme al margen y dejar que las imágenes hablasen por sí mismas, como si fuera una película de acción”.

Con una banda sonora tan diversa, la siguiente tarea de Giacchino fue formar una orquesta única con influencias de jazz, que incluyera algunos instrumentos poco convencionales como la harmónica o el acordeón. El compositor estaba encantando de poder contratar a un buen número de grandes músicos que añadirían sus estilos en las sesiones de grabación. Por ejemplo, Tommy Morgan, uno de los intérpretes de harmónica más grandes del mundo que ha grabado más de 7.000 sesiones para discos, televisión, cine y con una carrera de más de 50 años a sus espaldas; el galardonado acordeonista de jazz Frank Marocco, considerado el acordeonista que más ha grabado en el mundo; la leyenda del bajo Abe Laboriel que ha grabado con todos los grandes del jazz que van de Ella Fitzgerald a Herbie Hancock; y el fantástico batería de jazz Harvey Mason que inició su carrera con Duke Ellington y Erroll Garner en los años sesenta y que ha sido nominado siete veces a los Premios GRAMMY® . “Reunir a algunos de los mejores músicos del mundo en una sala durante una semana era una oportunidad maravillosa", afirma Giacchino al referirse a la grabación de la banda sonora. Y la guinda del pastel de Giacchino es la canción “Le Festin”, que escribió y luego grabó con la encantadora Camille, una joven cantante francesa, que ha creado su propio estilo de canción francesa . “Tiene un sonido único y una voz muy especial. Nadie hubiera podido cantar mejor que ella esa película", señala el compositor. “La canción se basa en un viejo refrán francés que habla sobre reunir a tus amigos y a tu familia en torno a una mesa y una buena comida. Es una canción que refleja a la perfección la historia de RATATOUILLE (Ra.ta.tui)”.

jueves, 8 de septiembre de 2011

ratatouille: La Fotografía

Hubiera sido más fácil abordar la historia de RATATOUILLE (Ra.ta.tui) desde un punto de vista humano. Pero con era de esperar, Brad Bird escogió el camino más difícil: contar la historia a través de los ojos del roedor protagonista. Bird se inspiró en algunos clásicos del cine, incluyendo un thriller antiguo de Hollywood. “Una de las secuencias tiene cierta influencia de la 'Ventana indiscreta' de Alfred Hitchcock", afirma el director. “En esa película, Hitchcock se entromete en las vidas de los demás sirviéndose del punto de visión del apartamento de Jimmy Stewart. En nuestra película vemos un apartamento de París a través del punto de visión de una rata”. Sharon Calahan, directora de fotografía/iluminación, que ya se había encargado de este trabajo en “Finding Nemo (Buscando a Nemo)”, “Toy Story 2 (Toy Story 2. Los juguetes vuelven a la carga)” y “A Bug’s Life (Bichos. Una aventura en miniatura)”, sabía que podría lucirse en RATATOUILLE (Ra.ta.tui). “Queríamos obtener un aspecto rico, la sensación que se tiene en París, y en un gran restaurante parisino. Además queríamos que la comida tuviera un aspecto apetitoso y que todos esos pequeños personajes peludos fueran bonitos y atractivos", afirma Calahan al hablar de la tarea que le esperaba. Y continúa diciendo: "Ya tenía algunas ideas sobre la profundidad, la riqueza y la opulencia de los colores y encajaban muy bien con la historia. Y para conseguirlo había que hacer justo lo contrario que se suele hacer en iluminación, es decir añadir negro donde no hay luz. Quería sustituir eso por una superficie con más colorido, y hubo que probar muchos trucos y cortes”. A Calahan le sedujo la idea de reproducir un maravilloso día de octubre en Francia. “Cuando fuimos a París había sol, pero la luz es tan plateada y difusa que el ambiente era suave y maravilloso. Eso es lo que quería reproducir en la película", afirma “La película no está iluminada con un montón de luces de colores y tampoco tiene grandes superficies de sombras coloreadas como suele ser habitual. Lo que yo quería era rendir un homenaje al color de la ciudad”.


Cuando llegó el momento de filmar la comida, Calahan miró un montón de revistas y libros de gastronomía en busca de inspiración. “Pasé mucho tiempo estudiando cómo se fotografía la comida, intentando comprender dónde estriban las diferencias entre la buena fotografía de comida y la mala fotografía de comida”, explica. “Las diferentes posiciones de la luz solían mejorar el aspecto de la comida. Así que el problema residía en cómo hacer que la comida tuviera un aspecto más translucido y por lo tanto más creíble, o que pareciera lo bastante jugosa para ser apetecible. Y una de las cosas que aprendimos es que la luz cálida potencia el color de la comida".

Para que la comida de RATATOUILLE (Ra.ta.tui) fuera lo más realista posible, Calahan utilizó las tecnologías que se habían utilizado para hacer que los peces parecieran más translucidos en “Finding Nemo (Buscando a Nemo)” y para reproducir la piel de los humanos en “The Incredibles (Los Increíbles)”.

En lo que respecta a los personajes de roedores, Calahan explica: “La clave para que los personajes tuvieran un aspecto atractivo estaba en la calidad del pelaje y en el brillo de las orejas. Tuvimos que hacer muchos experimentos para conseguir que el pelaje respondiera bien a la luz”.

La escala también planteó un gran reto. “Reproducir humanos y animales en el mismo mundo era muy difícil", añade. “La luz fue una de las claves para que estas relaciones funcionaran”. En realidad, el trabajo de Calahan se parece mucho al de los cámaras tradicionales. “Intento pensar como un pintor y conseguir que la luz lo realce todo”, dice. “El trabajo de RATATOUILLE (Ra.ta.tui) fue un verdadero reto pero la experiencia ha sido muy gratificante. Brad Bird tiene la habilidad de sacar lo mejor de cada uno”.

martes, 6 de septiembre de 2011

Ratatouille: El Diseño de Telas

El equipo de Pixar ya era famoso por su trabajo pionero en el movimiento de los tejidos. Y para RATATOUILLE (Ra.ta.tui), crearon el "vestuario" más complejo en una película animada por ordenador. Durante mucho tiempo los tejidos fueron un gran escollo a la hora de recrearlos de forma creíble mediante imágenes generadas por ordenador. Esto se debe a que los tejidos, por naturaleza, no son estáticos y las leyes de la física -de la gravedad a la fricción- están siempre presentes de una forma u otra. Fue Pixar la que investigó las nuevas posibilidades para los tejidos con la camiseta arrugada que parece totalmente real que aparecía en “Monsters Inc. (Monstruos S.A.)” a la que siguió toda una colección de ropa retro-futurista que se pudo ver en “The Incredibles (Los Increíbles)”. RATATOUILLE (Ra.ta.tui) presenta unos tejidos más complejos con muchas capas así como maquetas de tejidos para manteles y servilletas. Al final se crearon más de 190 modelos diferentes. Christine Waggoner y su equipo, supervisora de simulación, se ocupó de la mayor parte de este trabajo que también abarcaba la simulación de pelo. “Con RATATOUILLE (Ra.ta.tui), el listón técnico está muy alto", afirma Waggoner. “Los personajes llevan más ropa y eso significa más capas y más movimiento que nunca. Tuvimos que crear toda esa ropa de chef, con chaquetillas cruzadas y botones, un delantal y un par de pantalones, y también un gorro por encima del pelo”. La ropa que más le gusta a Waggoner es la que lleva el propio Auguste Gusteau, que fue un hombre muy corpulento pero que se ha convertido en un duendecillo fantasmagórico. “Primero diseñamos la ropa para la versión real de Gusteau, luego la encogimos para convertirlo en el duendecillo que vemos en la película”, explica Waggoner.


“Pero también queríamos que su ropa fuera muy sofisticada y muy bien hecha. No hay ningún precedente en el diseño de algunas de los estilos de ropa que se ven en la película, así que fue muy interesante”.

Cosas tan sencillas que pueden parecer tan sencillas como los manteles o las servilletas, se convierten en algo terriblemente complejo en el mundo de las imágenes generadas por ordenador. “Hay que tener en cuenta un montón de detalles, por ejemplo la interacción entre las piernas del personaje y las telas que cuelgan de las mesas", añade Waggoner.

Para Waggoner, que es a la vez una artista y una programadora, lo más divertido fue ensamblar todos los elementos para tener una visión global. “Para mí, lo más difícil fue clavar el aspecto ya que a Brad le gusta que las cosas sean realistas y caricaturescas al mismo tiempo. Así que no se trataba de resolver un problema científico sobre cómo se mueven las telas y hacer números. En realidad, se trataba de un proceso mucho más sutil para que todos los elementos encajaran en la estética general de la película", afirma.

El resultado es que la ropa, junto con los sofisticados diseños, que se hace para cada personaje convierte el mundo de RATATOUILLE (Ra.ta.tui) en algo mucho más creíble. “Al simular toda la ropa y las telas y reproducir las arrugas naturales y todos los movimientos se produce una sensación de realismo increíble”, dice Waggoner.

Galyn Susman, productora asociada, lo resume así: "Lo más bonito de la ropa y las telas de RATATOUILLE (Ra.ta.tui) es que son tan naturales que no llaman la atención, y eso es una verdadera proeza”.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Ratatouille: La Receta del Éxito

Una vez dentro del Gusteau’s, Remy tiene la oportunidad de conseguir lo que lleva soñando toda su vida, aunque tenga que hacerlo disfrazado: revolucionar totalmente un menú muy soso gracias a la creatividad de sus platos. Para los realizadores, la clave de toda la historia reside en dar vida a todo ese mundo gastronómico que lo es todo para Remy, y además hacerlo de forma precisa y atractiva. Así que lo primero que hicieron fue sumergirse en mundo de la alta cocina. “La historia va mucho más allá de saber cocinar, pero comprendí que si recreaba el ambiente de una cocina de verdad, y lograba que fuera muy bonita, esto le aportaría credibilidad a la fantasía", observa Bird. El proceso empezó en París, donde la "investigación" de los realizadores consistió en comer en los mejores restaurantes, probando todo tipo de exquisiteces y echando un vistazo a las cocinas más creativas del mundo. “Nos preocupaba un poco comer tanto y tan bien en un plazo de tiempo tan corto", dice Bird riéndose. “Pero aprendimos muchas cosas divertidas que se reflejan en la película". De vuelta a casa, todo el equipo se puso el delantal y asistió a una serie de clases de concia en las que los artistas informáticos, más acostumbrados al ratón y al teclado, aprendiendo a cortar y trocear como lo hacen los profesionales. Esto era muy importante para comprender los detalles más pequeños pero imprescindibles como puede ser la forma en la que el chef coge un cuchillo, corta cebolla, remueve una sopa o se comunica con los demás en una cocina en la que reina un ritmo infernal. Las clases de cocina aportaron muchos conocimientos creativos y también algunos efectos secundarios muy graciosos. “Casi me arruino", dice riéndose Mark Walsh, supervisor de animación. “Yo era un devorador de comida congelada y de latas de atún y de repente me di cuenta que era mucho más divertido comer algo bueno”.


Mientras tanto, Brad Lewis se desplazó a Napa Valley, donde hizo un curso intensivo de dos días en uno de los mejores restaurantes de los Estados Unidos, en el que por cierto es casi imposible conseguir una mesa: el French Laundry. Allí, el famosísimo chef Thomas Keller, considerado uno de los profesionales más innovadores de la cocina, revoluciona todas las noches los platos más clásicos y más apreciados.

Cuando Keller se enteró de la historia de Remy, se quedó fascinado. “La gente creía que iba a espantar la idea de una rata en la cocina”, dice entre risas. “Muy al contrario, creo que Remy es alguien con el que es fácil identificarse. Es un outsider que triunfa, y eso es maravilloso”.

Aparte de prestar su voz al dueño de un restaurante en la película, el papel de guía en el mundo de la gastronomía fue mucho más importante para Lewis. “Brad quería saber cómo es una cocina de verdad, la energía, la dinámica y cómo la gente se mueve en una cocina – “el baile” como decimos nosotros en nuestro restaurante”, explica Keller. “Brad y su equipo también filmaron mucho material en vídeo en el French Laundry para poder estudiarlo y pasar de la realidad a la animación”.

Lewis, que la primera noche trabajó hasta la 1:30 de la mañana y volvió al día siguiente a las 5:30, afirma que mereció la pena porque comprendió lo que motivaba al personaje de Remy, un apasionado de la buena comida. “En una cocina como la del French Laundry hay muchos detalles y muchos secretos que aprender", observa Lewis. Y añade: “pero lo más importante fue descubrir que Thomas tiene la misma conexión emocional con sus platos y sus clientes que nosotros con el público que va a ver las películas de Pixar. Así que teníamos muchos más puntos en común de lo que creíamos: para ambos es esencial lo implicados que se sientan nuestros equipos en el trabajo que tienen que hacer. También descubrí que me gusta cocinar por la misma razón que la mayoría de los chefs: porque reúne a la gente”.

Pero, a pesar de todo lo que los realizadores habían visto y probado en París, en las clases de cocina y en el French Laundry, sabían que transformar en imágenes por ordenador esa maravillosa sensación que proporciona un plato de buena comida, iba a ser una tarea ardua. “Nuestra misión consistía en crear la comida más maravillosa jamás vista en una película de animación. Queríamos que el público pensara: '¡Mmmm, me gustaría meterme en la pantalla y comerme eso tan rico!'Ya es difícil crear todos esos platos en la vida real, así que no digamos en el entorno de las imágenes generadas por ordenador", afirma Michael Fong. “Así que los realizadores tuvieron que 'cocinar' una serie de procesos técnicos y creativos totalmente únicos.

Para empezar, el equipo técnico se dio cuenta de que necesitaban maquetas reales de la comida para poder estudiarla. “La única forma de recrear el aspecto que tienen los platos cuando las salsas están cociendo y el vapor humea, era cocinar de verdad los platos en una cocina de verdad y después fotografiarlos”, afirma Fong.

Aquí entra el asesor gastronómico de la casa, Michael Warch, que era un chef profesional antes de incorporarse a la industria del cine, y que también trabajó como manager de los departamentos de maquetación y de platós de RATATOUILLE (Ra.ta.tui). “Tenía que estar siempre preparado. La gente de efectos me llamaba y me decía que necesitábamos a recrear la sopa que acaba de rehacer Remy. Así que yo iba y hacía la sopa", explica Warch.

Warch trabajó durante toda la película para garantizar esa autenticidad que incluso los gourmets más snob valorarían. Esto ocurría sobre todo en la cocina de Gusteau’s.

“La idea era crear algo que resultara estilizado y divertido pero que también se pareciese lo más posible a una cocina francesa de verdad", afirma. “Necesitábamos contar con los cacharros de cobre típicamente franceses, los cuchillos franceses auténticos, la cadena de trabajo que hace que los chefs estén siempre en movimiento hasta que la comida esté emplatada con las diferentes salsas y la presentación arquitectónica. Queríamos que todos los que hubiesen estado alguna vez en la cocina de un gran restaurante dijeran: '¡Wow, lo han conseguido’!”

Cuando llegó el momento en transformar la comida en imágenes generadas por ordenador, el equipo se enfrentó a un sinfín de problemas técnicos. “Descubrimos que el grupo de simulación necesitaba ablandar mucho la comida para que se mezclase bien en el plato", dice Fong. “Eso le daba un aspecto aún más delicioso. El grupo de iluminación y modelado también añadió transparencia lo que hace que la comida sea más apetecible. Y por último, el grupo de efectos creaban el vapor y las olas de calor que salen del plato. Todo esto hacía que el plato fuera muy apetecible”.

Algunos alimentos eran más difíciles que otros. Por ejemplo, el pan, que parece algo fácil de reproducir. Pero si quieres darle ese aspecto de 'querer devorarlo', surgían un montón de dificultades. “El pan es complicado porque da una sensación de volumen", explica Fong. “No se puede pintar una superficie plana que se parezca al pan. Tiene que tener burbujas de aire que se forman cuando se cuece el pan y que le dan ese aspecto de recién hecho. La corteza tiene que tener escamas para que parezca crujiente. Así que tuvimos que contar con gente muy especializada para superar todos esos problemas".

Otro problema que tuvo que abordar el equipo de la comida fue el sinfín de líquidos que hay en un restaurante, desde salsas espesas a vino tinto. “Simular cosas como mandarinas en una salsa es algo muy complejo y puede ser una verdadera proeza", anota Fong. “Simular agua también entraña una gran dificultad. Simular un fluido viscoso que parece moverse a cámara lenta como la salsa o una decoración hecha con salsas, es muy difícil porque hay pocos simuladores que puedan reproducir su física. Y suspender cosas en este líquido es aún más difícil”. Sigue diciendo: “También necesitábamos simulaciones de fluidos especiales como la forma que se mueve un líquido dentro de una cuchara, por ejemplo, en la escena en la que Remy salva una sopa importantísima”.

La mejor prueba de que el equipo de la comida lo estaba haciendo bien fue que al verlos, a Thomas Keller se le abría el apetito. “Algunos de los platos que crearon tenían tan buen aspecto que me daban ganas de probarlos", dice Keller. “La forma en que emplataban, presentaban y sazonaban la comida era fantástica y lograron trasladar al proceso de animación ese maravilloso aspecto que tiene la buena comida”.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Ratatouille: Nueva Visión de París

Seguramente, París es la cuidad más fotografiada, pintada y adorada de todo el mundo, pero RATATOUILLE (Ra.ta.tui) nos ofrece una visión totalmente nueva. La historia de RATATOUILLE (Ra.ta.tui) discurre en dos lugares igualmente maravillosos de la ciudad: el mundo urbano y deslumbrante de los restaurantes y cafés por encima de las calles y el intrincado, misterioso y laborioso mundo que discurre debajo de ellas, en donde la peluda familia de Django instala su hogar. “París se ha visto de muchas formas, pero nunca antes desde la perspectiva de una rata", afirma Brad Bird. Para ofrecer esta nueva visión de la ciudad, Bird trabajó codo con codo con el diseñador de producción Harley Jessup, que tuvo que enfrentarse a una de las misiones más interesantes para cualquier profesional del diseño animado: no sólo tenía que reproducir la esencia de la Ciudad de la Luz en un mundo generado por ordenador, sino que tenía crear un paisaje que era algo más que un fondo, una especie de personaje que insufla pasión y vida en el mundo de Remy. Como era de esperar, Jessup empezó su apasionante trabajo viajando a Francia con la directora de fotografía/iluminación, Sharon Calahan. “Buscábamos sobre todo el color, las formas y las superficies", explica Jessup refiriéndose a su apasionante viaje. “Decidimos utilizar una paleta de colores que no se había usado antes. Comprendimos que París tiene ese estilo clásico que le da la piedra, salpicado con trazos de color. Vimos a una mujer por la calle con un abrigo rojo que resaltaba sobre el fondo gris y eso es lo queríamos reproducir en la película. Por esa razón la paleta de colores es más sorda que en otras películas de Pixar. Nos arriesgamos bastante ya que las películas animadas suelen rebosar color. Nosotros utilizamos el color para realzar las cosas, y estoy convencido que esa contención en el color de la mucha fuerza a la cinta”.


En lo que se refiere a las florituras, Jessup se contuvo menos. “Queríamos crear un cuento de hadas clásico y típicamente parisino", añade. “Es una ciudad que desprende mucha magia, pero hicimos que todas las agujas y las cúpulas parecieran más prominentes para acentuar su belleza”.

A pesar de que muchas de las localizaciones de la película son imaginarias, Jessup recreó fielmente algunos lugares legendarios, sobre todo el Puente Alexandre III, ese maravilloso puente con arcos sobre el Sena, donde Linguini y Remy acuerdan su muy original forma de asociarse. “Remy y Linguini están bastante deprimidos, así que Brad quería que la escena discurriera en un escenario grandioso, con el Sena y la Catedral de Notre Dame de fondo", explica Jessup. “Intentamos recrearlo con la mayor autenticidad posible”.

Incluso los famosos cielos de París sirvieron de inspiración para el departamento de diseño de producción. “Los cielos de París son muy especiales y no es de extrañar que aquí naciera el Impresionismo", añade Jessup. “La luz tiene una calidad especial; es un poco brumoso, e intentemos reproducirlo en todas las escenas que discurren en el exterior”.

Para investigar el mundo subterráneo en el que vive Remy y sus compañeros roedores, Jessup se sumergió literalmente en las entrañas de París, descendiendo a la famosa red de alcantarillado creado por el mismísmo Napoleón. “Hicimos un tour por las alcantarillas y también por las catacumbas y los túneles de piedra caliza que se utilizó para construir las famosas estructuras", recuerda Jessup. “Sin lugar a dudas fue un viaje muy extraño, ya que de día explorábamos las alcantarillas y por la noche cenábamos en los mejores restaurantes de la ciudad. Pero de eso va la película. Se supone que una rata como Remy no debe ir a los lugares a donde van los humanos, pero ahí es donde termina”.

A Jessup le pareció que las verdaderas alcantarillas eran demasiado húmedas y frías y también estrechas, así que las embelleció un poco. “Queríamos que fueran más grandiosas y más poéticas", añade, "pero al mismo tiempo no queríamos pasarnos.

Utilizamos algunas de las formas clásicas que usamos en el mundo humano que se encuentra arriba, pero un poco más áspero, cubierto de algas y musgo. También creamos los campamentos de ratas, que tiene un estilo gitano. Los trocitos de tela, las cajas de vino francés que utilizamos conforman una atmósfera cálida y muy familiar, al igual que la hoguera que les sirve para calentarse”.

La familia de Remy utiliza todo lo que encuentra a su alrededor en un derroche de ingenio e imaginación. Jessup disfrutó especialmente creando los barcos provisionales en los que escapan de la campiña francesa hasta llegar a un desagüe. “Todos los barquitos están construidos con objetos que han ido encontrando", explica Jessup. “Están hechos con regaderas y teteras, y son geniales”.

Los efectos intervinieron cuando se crearon las corrientes de agua que arrastran a las ratas a bordo de su destartalada embarcación. “Técnicamente, es muy difícil trabajar con aguas que se mueven", afirma Apurva Shah, supervisor de efectos. “Recrear el ambiente del río, la dinámica de la lluvia y el río y el éxodo de las ratas, fue una tarea realmente ardua. En los últimos años, las simulaciones de agua han avanzado mucho y ahora parecen mucho más realistas”. Para reproducir con veracidad cómo funcionan las aguas bravas, Shah y su equipo hicieron un viaje por el American River de categoría III y que se encuentra cerca de Sacramento.

El plato fuerte de Jessup consistía en diseñar el lugar en el que Remy se da cuenta por primera vez de que sus sueños pueden hacerse realidad: la cocina del Gusteau’s. “El diseño de la cocina fue cambiando a lo largo de dos daños", afirma. “Visitamos un montón de cocinas francesas de verdad y utilizamos algunas de sus características más específicas. La gran diferencia con nuestra cocina estriba en que es mucho más abierta, mientras que en la realidad las cocinas son una serie de salas pequeñas conectadas entre ellas, muy difíciles de filmar. Pero hemos mantenido zonas separadas donde se cuece, donde se fríe el pescado, donde se hace la carne, donde se prepara la comida, etc. Y para todo esto necesitábamos un espacio bastante grande”.

Ese espacio se convierte en el escenario de todo tipo de situaciones cómicas cuando Remy entra en él, lo que también supuso un desafío para los directores de fotografía de la película. A pesar de que a Remy le gusta cocinar, una cocina humana está llena de peligros que debe evitar, desde caerse dentro de los cacharros a nadar en un fregadero lleno de agua sucia.

Todo esto refuerza el sesgo de comedia física que tiene la película. Robert Anderson, director de fotografía/cámara afirma: “En muchas ocasiones las cámaras parecen tan enloquecidas como el ambiente que reina en la cocina. En algunas escenas, Remy está cocinando, absorto en su mundo, y la cámara empieza a rodar de forma fluida y ágil al compás de la música mientras prepara un plato absolutamente maravilloso. Y de repente, descubren que Remy está en la cocina y la cámara se dedica a perseguirle, mientras que la gente le tira cosas y está a punto de que le atrapen y acabe en un horno. La cámara siempre está con él, siguiendo todo lo que hace”.

En la película, el comedor del Gusteau's tiene mucho peso en el aspecto extravagante de la película. Está inspirado en algunos de los restaurantes más famosos de París como Guy Savoy, Taillevent, La Tour d’Argent y Le Train Bleu, el precioso establecimiento estilo Belle Epoque situado en la Gare de Lyon (la estación de tren), famoso tanto por su grandiosa y ecléctica decoración como por su cocina de estilo clásico.

“Nos inspiramos en varios restaurantes franceses, pero el Gusteau's es el más recargado de todos", confiesa Jessup. “Está repleto de enormes columnas doradas, frescos en el techo y gruesas tapicerías de color rojo. Es un palacio a escala y el escenario perfecto en el que el pequeño Remy intentará convertirse en un chef”.