AVISO

AVISO: Este blog trata sobre cómo se hacen las películas de Disney por lo que puede haber SPOILERS en los artículos cuando se habla con detalle sobre determinados personajes o escenas.

martes, 9 de junio de 2015

La Dama y el Vagabundo

En este mundo entero, una cosa sólo existe que no la compra el dinero. A saber: el feliz meneo de la cola de un perro. (Johs Billings)


La inspiración para La Dama y el Vagabundo llegó en 1925 cuando Walt Disney regaló a su esposa un cachorrito de cocker spaniel en una caja de sombreros. Aunque originalmente se concibió como un corto, según la publicación del Hollywood Reporter del 10 de Abril de 1942, los estudios ya estaban en los años 40 desarrollando un largometraje de animación titulado Lady and the Tramp. Frank Tashlin y Sam Cobean trabajaron en una versión de la historia a principios de aquella década. Por aquel entonces, la historia se centraba en el personaje de Reina, pero versiones posteriores incluían al personaje de un perro callejero cuyo nombre iba cambiando (Homer, Rags, Bozo...). En un storyboard de 1943 aparecían Reina, Bozo y dos gatos siameses llamados Nip y Tuck junto a una rata. Más tarde, en el mismo año, Walt Disney leyó una historia en la revista Cosmopolitan escrita por  el director general de King Features Syndicate, Ward Greene, titulada "Happy Dan, the Whistling dog", y entonces contrató a Green para que infundiera el espíritu de aquella historia en la película. Como resultado, Greene creó a Golfo y publicó una novela en la que se basó la película: La historia de dos perros, 1953.


Pero hasta entonces el proyecto permaneció archivado, como muchos otros en los Estudios de Walt Disney, debido al contratiempo que supuso la Segunda Guerra Mundial. En esa época el estudio estaba sumido en proyectos de películas para el gobierno relacionadas con la guerra, y el proyecto no se rescató hasta 1952. Un artículo del New York Times del 29 de Junio de aquel año, anunciaba que la película se encontraba en producción con un presupuesto inicial de $2.5 millones. El coste final alcanzó los $4 millones. Más de 150 animadores trabajaron durante 4 años en la película, creando aproximadamente dos millones de dibujos. los artistas construyeron una completa y detallada miniatura de la casa de Reina, una mansión de estilo gótico victoriano, amueblada y decorada exactamente como se ve en los dibujos finales. Con este escenario, los animadores pudieron recrear ángulos de cámara inusuales para determinar el punto de vista y perspectiva de un perro.


Peg, la pequinesa a la que Reina conoce en la perrera, se llamaba originalmente Mame, en referencia a su prominente flequillo, que recordaba a por entonces primera dama Mamie Eisenhower. Para evitar ofender a la primera dama, Disney decidió cambiar el nombre en honor a la cantante Peggy Lee, quien, además de darle voz al personaje, inspiró también su personalidad. Peggy Lee también prestó su voz a Linda y a los gatos Si y Am. El modelo que ayudó a los animadores a animar a Reina fue un cocker spaniel llamado Blondie que pertenecía a la actriz Verna Felton, quien proporcionaba la voz a la Tía Sara. El modelo de Golfo fue una perrita callejera rescatada de una perrera local. El hijo de Verna Felton, Lee Millar, fue quien hizo el papel de Jaimito.


La Dama y el Vagabundo fue la primera historia original y no en un libro clásico, así como la primera película de animación enteramente filmada en CinemaScope. Disney promocionó la película en su programa de televisión Disneyland, incluyendo escenas en la emisión del 1 de Diciembre de 1954, y Febrero de 1955. Aunque la crítica no recibió con entusiasmo la película, sí fue adorada por el público, convirtiéndose instantáneamente en uno de los clásicos Disney más aclamados y amados por las audiencias. Según un artículo del periódico Los Angeles Times del 1 de Octubre de 1956, en Italia la película fue galardonada con el premio David di Donatello por la mejor excelencia en producción cinematográfica. Desde su estreno, la escena en la que Reina y Golfo comparten un plato de spaghetti, ha sido frecuentemente incluida en montajes de grandes momentos de la historia cinematográfica americana, y también parodiada en varias comedias.


Oliver Wallace, un habitual colaborador de Disney (“Dumbo”, “La cenicienta”, “Peter Pan”), escribió en su día la banda sonora instrumental de “La dama y el vagabundo” (las canciones no son de su autoría). Esta encantadora película de dibujos animados nos narra la historia de Reina, una perrita que vive con una familia acomodada y que, por diversas circunstancias, conoce a un chucho callejero (descubriendo de esta manera que existe un mundo muy diferente tras las seguras puertas de su hogar).


Como es habitual en estas producciones de Disney, la música resulta muy descriptiva, tanto en lo que se refiere a personajes como a situaciones (algo que, por cierto, otros autores han imitado en scores más actuales de la compañía, caso de Alan Menken o Mark Mancina). Al respecto, y por poner tan sólo un ejemplo, destacaría el pasaje en el que Reina es todavía un cachorro y asciende por las escaleras que la llevan hasta el dormitorio de sus amos (las notas se amoldan a la perfección a cada traspiés de la perrita). Por supuesto, tampoco faltan agradables elementos melódicos, que sobresalen gracias al exquisito uso que se hace de la orquesta.


La película se re-estrenó en 1971, y de nuevo en 1980 para su 25º aniversario. En Diciembre de 1987 se lanzó por primera vez en formato doméstico en VHS. El 17 de Noviembre de 1988, un artículo del Hollywood Reporter decía que la película había recaudado $90 millones en su lanzamiento en vídeo, convirtiéndose en la película más vendida de la historia.