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AVISO: Este blog trata sobre cómo se hacen las películas de Disney por lo que puede haber SPOILERS en los artículos cuando se habla con detalle sobre determinados personajes o escenas.

martes, 11 de octubre de 2016

Cierto Como el Sol: La Historia y Magia tras el Salón de La Bella y la Bestia

Por Alexander Rannie, traducido por Enrique Pastor

Pocos momentos en la historia de la animación quedan en la memoria forma tan vivida como la escena del baile en La Bellay la Bestia. La fluida combinación de música, la voz de Angela Lansbury, la animación dibujada a mano, y la tecnología de los ordenadores deja una marca indeleble en el espectador. Las más profundas emociones de Bella y Bestia quedan reveladas aunque ninguno dice una palabra. Es puro cine y es una delas muchas razones por las que La Bella y la Bestia fue nominada a un Oscar de la academia para la mejor película en 1991.

25 años después de su estreno, La Bella y la Bestia y su extraordinaria escena del salón de baile, siguen siendo sorprendentes.

El componente clave de la secuencia del salón de baile fue su uso sin precedentes del cgi, imágenes generadas por ordenador, para crear el magnífico esplendor del gran salón de mármol. Aunque la escena dura menos de un minuto y medio, su impacto es tal que la recordamos como si durara mucho más. Un hecho que Disney supo aprovechar en el marketing de la película. 


Walt Disney siempre estaba buscando oportunidades para incorporar nuevas tecnologías en sus creaciones. De forma muy convincente añadiendo sonido, color y dimensión al vocabulario de la animación. Con Fantasía (1940) presentó la reproducción de audio Multicanal, llamada Fantasound, que permitía oír la música flotando alrededor de la sala de cine en sincronización coreográfica con la acción de la pantalla. Para objetos tan variados como el carromato de Stromboli en Pinocho (1940) y el coche de Cruella de Vil en 101 Dálmatas (1961), maquetas reales fueron filmadas Y las imágenes resultantes se combinaron con la animación los personajes transferida a celuloides, anticipando los vehículos animados por ordenador que aparecerían mucho más tarde en películas como Oliver y su Pandilla (1988), El Príncipe y el Mendigo (1990) y Los Rescatadores en Cangurolandia (1990). A día de hoy la animación continúa explorando nuevas fronteras en tecnología con el objetivo de representar mejor el arte de contar historias.

Por la época de La Bella y la Bestia, los animadores buscaban la oportunidad de crear un entorno completamente generado por ordenador, en el que pudieran moverse los personajes. Sin duda, serían inspirados y retados por los impresionantes resultados de los cortos dirigidos por John Lasseter en la nueva y joven compañía Pixar. Varios acontecimientos fortuitos condujeron a llevar acabo estas técnicas en La Bella y la Bestia.


Antes de empezar a hacer ¿Quién Engañó a Roger Rabbit? (1988) filmar imagen real en la que después se añadían personajes animados significaba que los planos con movimientos de cámara serían inexistentes. La mayor parte del tiempo la cámara de acción real estaría fija para que fuera más fácil animar a los personajes interactuando con sus compañeros humanos. Pero cuando llegó la hora de rodar, El director de animación Richard Williams le dijo al director Robert Zemekis qué moviera la cámara como quisiera y que los animadores se ocuparían de adaptar la acción a los movimientos de la cámara. Aunque resultó ser un trabajo arduo para los animadores, el producto final fue tan convincente que levantó las barreras para todos los films futuros en los que se combinaría animación con imagen real. También se abrió la puerta para nuevos campos.

En ese tiempo, Roy E. Disney estaba muy interesado en las nuevas tecnologías, y ayudó en el desarrollo de CAPS que empezó en Lucasfilm y se completó en Pixar. Usando CAPS los dibujos de los animadores se podían escanear, pintar digitalmente y después combinar los con los fondos escaneados. Esta tecnología convirtió la cámara multi plano en obsoleta. Mientras la cámara multi plano, diseñada por Walt Disney en 1937, sólo podía usar cinco niveles de fondo, CAPS permitía usar fondos ilimitados. Una ventaja adicional de CAPS erarear un entorno generado por ordenador, por lo que ya no se necesitaba una impresora óptica que imprimiera los fondos fotograma a fotograma, una técnica que se había usado desde los años 20.

En las primeras reuniones de La Bella y La Bestia se discutía cómo y donde debían están los entornos creados por el ordenador. La primera posibilidad era el bosque que rodea el castillo de la Bestia. Se experimentó construyendo árboles en cgi pero en aquella época la tecnología demostró que todavía no era capaz de crear un bosque convincente que pareciera una parte orgánica de todo el diseño y atmósfera de la película. La segunda posibilidad sugerida por el supervisor de la historia Roger Allers y la guionista Brenda Chapman, era crear el salón de baile totalmente por el ordenador para la secuencia de la canción "La Bella y la Bestia". Esta gran idea funcionó perfectamente por muchas razones.

Ya que los artistas sabían que el aspecto de un salón completamente creado por ordenador sería diferente al resto de la película, sentían que la idea de una transición de inicio y final de la escena ayudaría a los espectadores a verse inmersos en la atmósfera al entrar y al salir de la escena. Gracias a la maestría de los animadores de Roger Rabbit que trabajaron con complicados movimientos de cámara, el desarrollo de CAPS, y sus casi ilimitadas posibilidades de movimientos de cámara disponibles en el entorno generado hola ordenador, Allers y Chapman diseñaron los storyboards de esta secuencia con pocas limitaciones.


La alteridad del salón de baile funciona perfectamente con el emocionante momento que tienen lugar durante la  interpretación de la señora Potts del tema principal de la película escrito por el letrista Howard Ashman y el compositor Alan Menken. Aunque los dos protagonistas no hablan entre sí, Bella y Bestia son capaces por fin de comunicar su profundo amor el uno por el otro. Howard Ashman imaginaba esta escena como la de El Rey y Yo en la que el Rey de Siam y la maestra Anna Leonowens descubren cuánto se quieren mientras bailan una polka, aunque este caso es una dulce balada.


En un test a lápiz normal de animación de personajes, los bocetos del animador ayudan a probar una escena antes de pasar al proceso de clean-up, entintado y pintura. En un test de vectores de animación computerizada se ve toda la escena en líneas básicas antes de ser totalmente renderizada. Para ayudar al animador James Baxter, encargado de animar a Bella y Bestia, se incorporaron dos figuras básicas en este test, con Bella con una forma similar a la de un alfil de ajedrez y Bestia con la forma de una masa más grande ala que se le dio el apodo de "hombre sandía". Una vez aprobados los movimientos de cámara, el test de vectores se imprimió en papel como guía para baxter, que empezó a dibujar a los dos personajes. El productor Don Hahn ha comentado más de una vez cómo el cerebro de Baxter parecía tener la habilidad de un ordenador para dilucidar cómo debía animar a Bella y Bestia en un cambio de perspectiva constante. Mientras Baxter lidiaba con este reto, el departamento de cgi creaba el aspecto de mármol, madera, oro, y todo tipo de materiales para convertir el salón de baile en una realidad.


Inspirándose en una pintura del artista de fondos Doug Ball, Y en el esquema de colores sorado y azul del director artístico Brian McEntee, fueron Scott F. Johnston, Jim Hillin, M.J. Turner y Tom Cardone quienes construyeron el salón de baile usando, entre otras herramientas de software, RenderMan, que recientemente había sido desarrollada por Pixar. Se puso atención en cada detalle, desde los candelabros de la pared al suelo de mármol, desde los cristales que colgaban de los candelabros a las caras de León de la parte de arriba de las columnas, y el empavesado azul que rodea todo el salón. El fresco de querubines en el techo fue creado escaneando un fondo pintado a mano para luego mapear la textura. Mientras los elementos creados por ordenador se ponían en su sitio, se produjo un renderizado en escala de grises combinado con los bocetos de animación de James Baxter en resolución 1K. Después se hizo otra prueba con la animación terminada en clean-up. Y finalmente una versión en color de alta resolución en 2K se renderizó por completo. Cada fotograma incluía múltiples elementos: el salón, el suelo, reflejos del suelo, los personajes, tonos y sombras en los personajes Y los reflejos de los personajes en el suelo. El tiempo que tardaba el ordenador en renderizar un solo fotograma era entre 4 y 6 horas. Llegado un punto, los realizadores estaban preocupados por si la escena no estaba terminada apunto para el estreno. Su plan B era hacer la escena con Bella y Bestia bailando bajo un foco rodeados de oscuridad. Afortunadamente, el departamento de cgi pudo renderizar por completo la secuencia a tiempo. Un elemento adicional se añadió en la postproducción: algunos planos contenían un suave efecto de profundidad en el fondo que invitaba del efecto de las cámaras de acción real desenfocando ligeramente el fondo Y resalta así la animación de los personajes. El efecto global contribuyó a dar a la escena una mayor sensación de realismo. Hicieron falta dos años para construir el salón, Con la mayoría del trabajo realizándose en los últimos nueve meses.


Como dijo Scott F. Johnston, "Howard Ashman y Alan Menken tuvieron la idea, Angela Lansbury pegó el pelotazo, y tan sólo teníamos que hacerles justicia; había que estar a la altura de su nivel de excelencia". Definitivamente lo lograron, y 25 años después de su estreno, La Bella y la Bestia y su inolvidable salón de baile nos siguen sorprendiendo.

Agradecimiento especial a Don Hahn, Scott F. Johnston, John Carnochan y Larry Leker

Fuente: D23.com

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