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AVISO: Este blog trata sobre cómo se hacen las películas de Disney por lo que puede haber SPOILERS en los artículos cuando se habla con detalle sobre determinados personajes o escenas.

viernes, 28 de octubre de 2016

Cuando las Pesadillas se hacen Realidad: Así se hizo Pesadilla Antes de Navidad



Pesadilla antes de Navidad (El Extraño Mundo e Jack es su título en Latinoamérica), está basada en un poema de Tim Burton, el productor de la película, estrenada el 29 de Octubre de 1993, Distribuída por Disney bajo el sello Touchstone, pero más tarde re-estrenada bajo el de Walt Disney Pictures en 2006.

La idea de Tim Burton, que inspiró su poema, le vino a la cabeza cuando vio como en el escaparate de una tienda estaban sustituyendo la decoración de Halloween por la de Navidad. Todo esto ocurrió mientras Tim trabajaba como animador para Disney y presentó la idea, la cual fue archivada pues el cine animado pasaba entonces por una momento muy poco propicio para un proyecto tan arriesgado.

Tim Burton produjo en Disney el corto de imagen real de Frankenweenie (del que se está haciendo un remake en formato de largometraje) y el corto de animación Stop-Motion Vincent cuya técnica y estética inspiró la producción de la película. Tras realizar estos cortos, Tim abandonó su trabajo en Disney para dedicarse a la dirección de películas que le permitieron hacerse un gran hueco en Hollywood con un gran número de fans, lo cual le permitió volver a Disney para volver a presentar su proyecto y que éste obtuviese la luz verde para ser realizado. Pero Tim no dirigió la pelicula. El director fue Henry Sellic, mientras que Tim entró como productor, encargándose de supervisar cada detalle del film para que tuviese todo lo que él quería.


Tim Burton creó la empresa en la que se desarrollaría la creación de la película, Skellington Studios, a través de la cual contrató a los animadores y artistas que desarrollarían la película y controlaría hasta el más mínimo detalle de toda la producción, hasta el punto de dar especificaciones sobre cada aspecto de la película con respecto a la historia y el aspecto visual. Sus directrices sobre la estética fueron muy claras, incidiendo hasta en la paleta de colores a utilizar: Blanco, negro y anaranjado para la ciudad de Halloween, Un colorido más alegre y vivo para la Ciudad de la Navidad, y tonos pastel para el mundo de los humanos.

Tim Burton sugirió a los artistas que no utilizaran su mano dominante para dibujar, para conseguir que los diseños tuvieran otro aire. Una vez realizados los diseños, tanto de los personajes como de los decorados, se construyeron maquetas de cartón que servirían de guía visual en 3D para la construcción de los escenarios. Los personajes por su parte, se hicieron a base de esqueletos de metal que se metían en un molde con la forma del personaje en el que se inyectaba latex en espuma para después pasar al departamento de pintura. La mayoría de las marionetas se tuvieron que hacer varias veces, incluso hasta 5 en, ya que con el uso de los animadores se deterioraban.


En cuanto a la animación, el principal problema era la vocalización de los personajes. A algunos de los muñecos se les podía mover la boca y darles expresividad manualmente, pero otros, por su complejidad o por su extensa aparición en la película, resultaban más cómodos de animar si se les iba cambiando la cabeza. el personaje de Jack, por ejemplo, tenía un total de 32 cabezas con expresiones distintas. Sally sólo requería un cambio de cara, pues la constitución del personaje con su largo cabello permitió hacer que su cara fuese una máscara de quita y pon que se iba intercambiando como la cabeza de Jack.
La tarea de animar a los personajes tenía la dificultad añadida de que éstos estaban situados dentro de unos decorados muy recargados y angostos, por lo que los escenarios se construyeron en diferentes partes separables y trampillas por las que se introducían los animadores para poder entrar a animar a los muñecos. A la larga y tediosa tarea de animar en stop-motion se añadió la dificultad de tener que montar y desmontar el decorado en cada fotograma procurando que no hubiese ninguna alteración.

Durante los 3 años que duró la creación de la película, los animadores trabajaron en varias fases de la producción al mismo tiempo, para intentar acabar en el menor tiempo posible, pero aún así, fue una larga tarea, y en una semana tan sólo se lograba obtener unos minutos de metraje.


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